Santos tras recibir el Nobel: “El verdadero premio es la paz de mi país”

“Hace seis años no nos imaginábamos el final de la guerra. La paz parecía un sueño imposible. El pueblo de Colombia con el apoyo de los amigos de todo el planeta está haciendo posible lo imposible. La guerra en Colombia ha terminado”, expresó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que este sábado recibió en Oslo, Noruega, el Premio Nobel de la Paz.

Estas palabras fueron pronunciadas en la emotiva ceremonia precedida por el discurso de la vicepresidenta del Comité del Nobel, Berit Reiss-Andersen.

Durante su alocución, Santos habló de la historia del conflicto, las idas y vueltas de las negociaciones, y tuvo palabras de agradecimiento principalmente con las víctimas, a quienes les rindió un homenaje especial haciéndolas ponerse de pie.

En ese momento, Santos detalla la historia de Leyner Palacios, sobreviviente de la masacre en una iglesia ubicada en la región de Bojayá y quien perdió más de 30 familiares.

“Leyner, que hoy es un líder comunitario, los ha perdonado”, expresó.

Por otra parte, Santos reconoció que la noticia del premio llegó “como un regalo del cielo”.

“En un momento en que nuestro barco parecía a la deriva el premio nobel fue el que nos impulsó a llegar a nuestro destino e puerto de la paz. Llegamos a puerto, hoy tenemos nuevo acuerdo”, aseguró.

“Con este acuerdo, América es una zona de paz. Desde Alaska a la Patagonia es una zona de paz. Si la guerra puede terminar en un hemisferio, ¿por qué no los dos?”, se preguntó.

“Tal vez hoy podemos imaginarnos un mundo sin guerra. Lo imposible puede ser posible”, prosiguió.

Santos también puso como ejemplo el acuerdo en Colombia para resolver conflictos internacionales como en Yemen, Siria o Sudán del Sur. “Hay una guerra menos en el mundo y es la de Colombia”, subrayó.

“El sol de la paz brilla –por fin– en el cielo de Colombia. ¡Qué su luz ilumine al mundo entero”, concluyó.

Santos no llegó a Oslo con las manos vacías, sino que llevó para regalarle tanto a los reyes de Suecia y Noruega, así como al Papa Francisco, una escultura -denominada Paz Colombia- hecha de porcelana blanca que simboliza la paz y que fue realizada por la artista colombiana Ana González Rojas. 

El proceso colombiano de la paz

Antes de las palabras de Santos, Berit Reiss-Andersen fue la encargada de explicar que este galardón fue entregado por su esfuerzo decidido y valiente por poner fin a más de 50 años de guerra civil en el país.

“El premio va destinado al presidente Santos únicamente, pero también se debe entender como un tributo al pueblo colombiano, que jamás ha perdido la esperanza de una paz justa”, consideró Berit Reiss-Andersen.

Y luego de focalizó en el denominado proceso colombiano de paz, que se caracterizó por reunir la voluntad de hacer frente a los hechos incómodos y dolorosos para sentar las bases de una reconciliación nacional, además de darle lugar a las víctimas para poner sobre la mesa sus historias de sufrimiento y la capacidad de convocatoria a un amplio diálogo nacional.

También reconoció el rol de “Tomochenko” Jiménez en el proceso. “Deseo hacer honor al líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, por haber lamentado tan claramente y sin reserva los padecimientos que las Farc han causado a la población civil y ha pedido el perdón del pueblo colombiano. Este es un ejemplo a seguir”, destacó.


Leer también: “La “Lámpara de San Francisco” al Nobel de la Paz Manuel Santos”


Por último, la representante del Comité Nobel parafraseó al arzobispo anglicano Desmond Mpilo Tutu, ganador del Nobel de la Paz en 1984.

“Perdonar y ser reconciliados con nuestros enemigos o seres queridos no se trata de suponer que las cosas son diferentes a lo que son.   La verdadera reconciliación es un emprendimiento riesgoso, pero al final vale la pena porque solo una confrontación sana y honesta con la realidad podrá traer una verdadera reconciliación”.

Este artículo tiene los tags:

El Papa a los seminaristas: sean hombres de relación, con la mirada de Jesús

«Ser un hombre de relación»: quienes se preparan para convertirse en sacerdotes deben tomar esta decisión en su corazón. Lo subrayó Papa Francisco en el discurso que entregó a la Comunidad del Pontificio Seminario Regional de Apulia Pío XI, más de 300 personas, que fueron recibidas en la Sala Clementina. «El santo pueblo de Dios cansa —advirtió Bergoglio—, pero cómo es bello encontrar a un sacerdote que al final del día está cansado, y no necesita pastillas para dormir».

Francisco pidió a los que se preparan para convertirse en sacerdotes que tengan cuidado con el peligro del narcisismo y también que no excluyan a nadie. «El primer obstáculo —observó Francisco—que hay que superar es el narcisismo. Es la tentación más peligrosa. No todo comienza y acaba conmigo, puedo y debo ver más allá de mí mismo, hasta darme cuenta de la belleza y de la profundidad del misterio que me rodea, de mi vida que me supera, de la fe en Dios que sostiene cada cosa y a cada persona, también a mí».

Entonces, no hay que temer perder algo de nosotros. Sin cuidarse del narcisismo, «ningún camino vocacional es verdaderamente posible». Pertenecer también significa «saber entrar en relación». Papa Francisco por ello pidió a los futuros sacerdotes que se prepararan a ser hombres de relación y recomendó que fuera esta la primera meta de su formación. Mientras se va acercando la ordenación, hay que verificar su la propia capacidad para relacionarse está creciendo, porque la construcción de la comunidad que un día guiarán los sacerdotes «comienza en la vida de todos los días en el seminario».

«No se sientan diferentes de sus coetáneos —advirtió Francisco—, no piensen que son mejores que los demás jóvenes, aprendan a estar con todos, no tengan miedo de ensuciarse las manos. Si mañana ustedes serán sacerdotes que viven en medio del pueblo santo de Dios, hoy comiencen a ser jóvenes que saben estar con todos, que saben aprender algo de cada persona con la que se encuentran, con humildad e inteligencia. Y, como base de todas sus relaciones esté siempre su relación con Cristo: cuanto más lo conozcan y lo escuchen, más se unirán a Él en la confianza y en el amor, hagan que su amor sea el de ustedes, pónganlo en sus relaciones con los demás, sean ‘canales’ de su amor, mediante su madurez relacional. El lugar en el que crece la relación con Cristo es la oración y el fruto maduro de la oración es siempre la caridad».
 

Papa a los seminaristas: No tengáis miedo de ensuciaros las manos

Esta mañana en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre ha recibido en audiencia a la comunidad del Seminario Regional Pontificio de Apulia Pío XI, a quien acompañaban los obispos de esa región italiana . El Papa improvisó un discurso dirigido a los seminaristas y les entregó el texto que reproducimos a continuación.

“Os encuentro con alegría y os saludo a todos los que formáis la comunidad del Seminario Regional Pontificio de Apulia Pío XI, acompañados por los obispos de la región. Agradezco al rector sus amables palabras y os saludo de manera especial a vosotros, queridos seminaristas, que gracias a Dios, sois numerosos.

Me gustaría retomar brevemente con vosotros lo que ya dije sobre la identidad y el ministerio de los presbíteros durante la asamblea de los obispos italianos la primavera pasada.

En aquella ocasión describí el ministerio de un presbítero a través de una triple pertenencia: al Señor, a la Iglesia, al Reino. Esa pertenencia, naturalmente no se improvisa, ni nace después de la ordenación. Si antes, es decir durante los años del seminario, no se ha cultivado, custodiado, hecha crecer con atención y sentido de responsabilidad. Por eso quisiera aprovechar vuestra visita para retomar esa reflexión que creo importante también para los jóvenes seminaristas que se están preparando para ser sacerdotes.

En primer lugar la palabra “pertenencia” lleva en sí la idea de sentirse parte de un todo. Solo si nos sentimos parte de Cristo y del Reino caminaremos bien durante los años del seminario. Y para captar ese todo es necesario levantar la mirada, dejar de pensar que yo sea toda mi vida.

El primer obstáculo a superar es, pues, el narcisismo. Es la tentación más peligrosa. No todo empieza y termina conmigo, puedo y debo mirar más allá de mi, hasta darme cuenta de la belleza y la profundidad del misterio que me rodea, de la vida que me supera, de la fe en Dios que sostiene todas las cosas y a todas las personas. ¿Cómo podré darme cuenta de  Cristo, si  me miro solo a mí? ¿Cómo podré ser capaz de disfrutar de la belleza de la Iglesia, si mi única preocupación es salvarme, ahorrarme, salir indemne de cualquier circunstancia? ¿Cómo podrá entusiasmarme  la aventura de construir el Reino de Dios, si todo entusiasmo se frena por el miedo a perder algo de mí?

En este tiempo litúrgico de Adviento, donde resuena con fuerza la invitación del Señor a la vigilancia estamos invitados a vigilar sobre  el riesgo real de ser narcisistas, porque sin esta vigilancia ningún camino vocacional es realmente posible.

Pertenecer, también significa saber cómo relacionarse. Es necesario prepararse par ser ante todo hombres de relación. Con Cristo, con los hermanos con los que compartimos el ministerio y la fe, con todas las personas que encontramos en la vida ¡Y a saber cómo vivir bien las relaciones se inicia en el seminario! No se puede pensar en caminar hacia el sacerdocio sin haber tomado esta decisión: Quiero ser un hombre de relaciones.

Esta debe ser la primera atención en estos años, la primera  meta formativa. La construcción de la comunidad, que un día tendréis que guiar como sacerdotes, inicia en la vida diaria del seminario, sea entre vosotros que con las personas  que  encontráis  en vuestro camino. No os sintáis diversos de vuestros coetáneos, no penséis que sois mejores que los demás jóvenes, aprended a estar con todos, no tengáis miedo de ensuciaros las manos.

Si mañana seréis  sacerdotes que viven en medio del pueblo santo de Dios, comenzad hoy a ser jóvenes que saben estar con todos, que pueden aprender algo de cada persona que conocen, con humildad e inteligencia. Y que el fundamento de todas las relaciones sea la relación con Cristo: a medida que lo conocéis, que lo escuchéis, que os unís a El en la confianza y en el amor, haced vuestro su amo, ponedlo en relación con los demás, convertíos en “canales” de su amor a través de vuestra madurez relacional.

El lugar en que crece la relación  con Cristo es la oración, y el fruto más maduro de la oración es siempre la caridad.

Por último, la pertenencia debe confrontarse con su opuesto, que es la exclusión,  el rechazo. Quien crece en la pertenencia a Cristo y descubre en él una mirada que abarca a todos: ¿Cómo puede ser un hombre que excluye? Empezad por la vida común que lleváis en el seminario. ¿hay alguno excluido, que se queda al margen?

Vuestra pertenencia a Cristo os pide que salgáis a su encuentro, que lo pongáis en el centro, que lo ayudéis a que se sienta, también él, parte de la comunidad. A medida que crecéis en el sentido de pertenencia a la Iglesia y saboreais la belleza de la fraternidad, aprended a pediros el esfuerzo de perdón, tanto en las cosas pequeñas como en las  grandes. Si no hay nada en la vida excluido de la mirada misericordiosa del Señor, ¿por qué nuestros ojos tendrían  entonces que excluir a nadie?

Sé que sois un gran seminario, visitado por la gracia del Señor con muchas vocaciones. Esta abundancia es también una responsabilidad. Debemos estar atentos a la calidad del proceso de formación, los números no son suficientes. Por esto, para que podáis caminar siempre con una formación de buena calidad, os aseguro mi oración, agradeciendoos vuestra visita. Y vosotros, también, por favor, no os olvidéis de rezar por mí”.

Este artículo tiene los tags:

Papa Francisco reivindica la importancia del mundo rural

“Con la atención prestada al mundo rural arraigada en la doctrina social de la visión de la iglesia, vosotros sois representantes genuinos del imperativo de “cultivar y mantener el jardín del mundo” al que estamos llamados si queremos dar continuidad a la acción creadora de Dios y proteger la casa común”, ha dicho el Papa recibiendo esta mañana en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a los participantes en la reunión de la Asociación Rural Católica Internacional (ICRA) que acaba de concluir.

Francisco se refirió a la agricultura como un trabajo, “a veces  agotador pero efectuado con la consciencia de hacer algo por los demás, cultivando con amor la tierra para asegurar sus frutos, siguiendo los ciclos de las estaciones y afrontando dificultades debidas al cambio climático, agravados, desgraciadamente, por la negligencia humana”.

“Vivimos la paradoja de una agricultura que ya no se considera como el sector primario de la economía, pero que  mantiene una clara relevancia en las políticas de desarrollo, en las disparidades en materia de seguridad alimentaria, así como en la vida de las comunidades rurales –dijo el Santo Padre – En algunas zonas geográficas, de hecho, el desarrollo agrícola sigue siendo la principal respuesta posible a la pobreza y la escasez de alimentos. Pero esto significa poner remedio a la carencia de aparatos institucionales, a la inicua adquisición de tierras cuya producción se substrae a sus beneficiarios legítimos, a métodos especulativos injustos o a la falta de políticas específicas, nacionales e internacionales”.

“Si miramos al mundo rural de hoy vemos claramente que la primacía de la dimensión del mercado, orienta las acciones y decisiones. ¡Los negocios, primero de todo!”, exclamó.  “Aún a costa de sacrificar los ritmos de la vida agrícola, con sus momentos de trabajo y de tiempo libre, del descanso semanal y el cuidado de la familia. Para aquellos que viven la realidad rural esto significa constatar que el desarrollo no es el mismo para todo el mundo, como si la vida de la comunidad campesina valiese menos. La misma solidaridad, ampliamente invocada como un remedio, es insuficiente si no se acompaña de la justicia en la asignación de tierras, de los salarios agrícolas o en el acceso a los mercados. Para los pequeños agricultores sigue estando lejos la participación en las decisiones, debido a la ausencia de las instituciones locales y a la falta de reglas claras que reconozcan valores como la honestidad, la corrección y sobre todo la lealtad”.

“¿Qué hacer?” –se preguntó- para afirmar después que la historia de la  ICRA demuestra que es “posible conjugar  ser cristianos con actuar como cristianos en la realidad del mundo agrícola, donde el significado de la persona humana, la dimensión familiar y  social, el sentido de la solidaridad son valores esenciales, incluso en las situaciones de mayor subdesarrollo y  pobreza”. “Vuestra estructura mundial, las relaciones con las grandes organizaciones internacionales son el camino a través del cual es posible para una ONG de inspiración cristiana como la vuestra, reaccionar a los desafíos y responder a las necesidades –constató-  Pero para ello hace falta un suplemento  de  humanidad, hecho sobre todo de decisiones valientes y competencias constantemente actualizadas, para cooperar con las instituciones estatatales e  internacionales a la hora de poner a punto técnicas y hallar solución a los problemas, siempre en clave humanizadora. Un papel activo, por lo tanto, que ayude al mundo rural a no permanecer al margen de las decisiones políticas, de los planes reguladores o de la acción en los diversos sectores de la vida social y de la economía”.

Los proyectos de formación de ICRA “ son justamente críticos  con el modelo orientado a los “agronegocios”, y ponen  énfasis en cambio en las necesidades reales, de acuerdo con las condiciones de las personas y los  lugares. Esto no sólo evita las pérdidas y el desperdicio en la producción, sino también el recurso incauto a técnicas que, en nombre de una cosecha abundante, pueden eliminar la variedad de especies y la riqueza de la biodiversidad y, además no se conocen las repercusiones sobre la salud humana. Cuando vemos tantas enfermedades, llamadas “raras”, que no se sabe de donde vienen, tendríamos que interrrogarnos. Que no pasemos a ser  ” testigos mudos de gravísimas inequidades” como cuando “se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental”.

Por último el Papa hizo hincapié en que “a la hora de  contribuir  a la actividad  de las instituciones internacionales, el papel de una ONG firmemente anclada en la doctrina social de la Iglesia es, ante todo, construir puentes, a partir de un conocimiento profundo de las propias  raíces, y no limitarse a participar en los procesos, sino trabajar  por   un cambio de estrategias y proyectos. Esto requiere una experiencia que se sustituya  a la improvisación, incluso a la que pone de manifiesto una buena voluntad o un fuerte sentido de altruismo. Como miembros de ICRA estáis llamados  proponer un estilo de vida sobrio y una cultura del trabajo  agrícola  que tiene sus bases, así como sus objetivos, en la centralidad de la persona, en la disponibilidad del otro y en la gratuidad”.

“Me permito una anécdota personal –añadió- hace algo más de un mes hablé con un campesino. Me contaba como podaba los olivos. Un campesino sencillo, que cultivaba aceitunas. Y cuando me contaba como lo hacía, os aseguro que yo veía ternura; tenía esa relación con la naturaleza. Y podaba sus árboles como si fuera su padre, con ternura.. ¡Que no se pierda esta relación con la naturaleza, con la creación. Esto nos asegura dignidad a todos.

“Bendigo de corazón vuestros esfuerzos –terminó – y rezo con vosotros al Señor para que cuide a todos los trabajadores de la tierra, a los hogares rurales y a cuantos  trabajan en el mundo agrícola. Y os pido que por favor me recordéis en vuestras oraciones, porque lo necesito. Gracias”.

Este artículo tiene los tags:

Comentarista de FOX News en directo: “Un día daremos gracias a la Iglesia por su oposición al aborto”

El comentarista político Charles Krauthammer hizo una declaración nada común en la televisión hoy en día. En directo en el canal norteamericano Fox News, declaró que un día “todos daremos las gracias a la Iglesia católica por su firme posición contra el aborto”.

El tema del comentario era la reciente decisión del Papa Francisco de extender a todos los sacerdotes católicos la autorización para perdonar el pecado del aborto en las confesiones sacramentales. Hasta entonces, la autorización tenía que ser concedida a cada sacerdote por su respectivo obispo. Krauthammer comentó:

Yo pienso que ha hecho algo maravilloso. Todo lo que el Papa está haciendo es extender esa delegación de poderes un poco más abajo, como una forma de hacer [el perdón de ese pecado] más accesible. Yo pienso que ese es realmente un acto de misericordia y muestra que no existe un ‘deseo de venganza’ de la Iglesia”.

Y prosiguió:

“Aún así, la situación continua inalterada. Ellos [la Iglesia] están absolutamente comprometidos con la idea de que esto [el aborto] es algo terrible y que no debe hacerse. Y pienso que, de aquí a unos años o décadas, las personas mirarán atrás, respecto de esta cuestión, y agradecerán a la Iglesia católica por su posición, que es hoy muy impopular, ante esa ola de legalización del aborto y de ese intento de volverlo tan normal como una operación de apendicitis. La Iglesia fue la única institución que no se echó atrás, a pesar de ser ridiculizada, a pesar de las burlas y de los ataques que sufrió. Creo que, al final, nuestro país llegará a algún punto que no queríamos. Y daremos gracias a la Iglesia por haber reducido los daños e impedido una especie de legalización radical, de recurso generalizado y radical al aborto”.

Se echa en falta, en el mundo entero, profesionales expuestos a los medios que tengan el valor de presentar al público el otro lado de esa ola manipulada y forzada de expansión del aborto, disfrazada de “defensa de los derechos de la mujer” – mientras que sobran “periodistas” y “especialistas” que, detrás de afirmaciones panfletarias, adornadas de “ciencia”, son meros activistas de causas extremamente rentables para la vasta industria de la muerte – pero incalculablemente costosas para la humanidad.

Aquí el video con el comentario de Charles Krauthammer en Fox News, en inglés:

Este artículo tiene los tags:

Desafía tu mente y tu cuerpo para disfrutar este Adviento

Diciembre rebosa de fiestas estilosas, cócteles, comida deliciosa, compras divertidas y caprichos caros. ¡Sí, para mí también! Me encanta tomarme un buen latte mientras me gasto todos los ahorros de mi cuenta en cosas que mis hijos no necesitan. Por favor, ¡no me digáis que soy la única! ¿Alguien más?

Eso no quiere decir que no me guste ayudar a los demás en esta época del año, porque me encanta. Pero podría hacer más. Podría comprar menos cosas y centrarme en ser generosa con mi tiempo y no solamente con mi cartera.

Me podría centrar más en seguir preparando comidas sanas para mi familia en vez de rendirme a las prisas que vienen siempre con esta temporada, que a menudo implica comida para llevar y atajos de cocina fácil. Así que el reto que planteo para todos nosotros en este Adviento es realizar el compromiso diario de centrarse en el propósito y el motivo de todo este ajetreo navideño.

El año pasado, mi reto personal fue la alegría. Me decidí a ver alegría en todo lo que sucediera en Adviento, pasara lo que pasara. Eso fue antes de que mi recién nacida —además de mis otras tres hijas— se pusieran muy enfermas. Aquello era una locura.

Sé que muchos de vosotros habéis estado en las trincheras de la paternidad de una forma u otra, así que sabéis de lo que hablo. De hecho, recuerdo haber pasado toda la noche sentada en el retrete con todo el baño envuelto en vapor y con mi maravillosa pequeña de siete semanas en brazos, confiando en que su tos disminuyera y pudiéramos volver al plan inicial de la alegría.

No tardé en darme cuenta de que mi llamada a la alegría por entonces tenía que ser a través del sufrimiento y el agotamiento. Recuerdo lo preciosa que me pareció aquella mañana de Navidad, solo por tener a toda la familia sana. Era lo único que necesitaba para sentir auténtica dicha.

Así que aquí presento unas cuantas formas con las que tengo la intención de hacer de este Adviento una época más espiritual y sana para mi familia, y espero que inspire también a los lectores:

Pasar tiempo juntos

Una forma que vamos a usar para pasar más tiempo juntos en este Adviento es comenzar nuestro día centrándonos en “la razón de esta estación”. Hemos comprado un juego de mesa, ‘La Estrella Lejana de Navidad’. Todas las noches escondemos la estrella y cada mañana los niños llevan a los Reyes Magos hasta la estrella que siguen para llegar hasta el pesebre en Navidad. Hay un versículo de la Biblia que coincide con cada día.

Gastar menos dinero

Queremos hacer juntos más cosas que sean gratuitas: eventos en la iglesia, visitar iluminaciones de árboles y otras ceremonias divertidas que no impliquen gastar toneladas de dinero. Mis hijos piensan también que cada vez que les llevamos a algún lugar especial, ellos reciben caprichos y mamá se toma un café.

Pues eso también lo vamos a cortar. También queremos centrarnos en regalos que contribuyan a mejorar el año siguiente. Por ejemplo, nuestros hijos han mostrado interés en clases de música, así que van a recibir instrumentos reales este año. Me gusta una idea que he visto por Facebook, la regla de cuatro para regalar: algo que quieran, algo que necesiten, algo que ponerse y algo para leer. Sinceramente, es más difícil para mí que para ellos centrarme en esta norma, ¡ellos se alegran con cualquier cosa!

Menos atracones

No pensarías que te ibas a librar con los caprichos culinarios, ¿verdad? Es extremadamente importante en muchas tradiciones religiosas sacrificar las cosas que nos gustan. Como el vino. Sí, eso he dicho.

Este Adviento, ten en mente darte menos gustazos, en vez de más, y carga el acto con el significado de una ofrenda por aquello que representa el Adviento: paz, alegría, amor, simplicidad, familia. Elige con criterio las comidas, buenas y saludables, en vez de sucumbir a los atracones típicos de las fiestas. Menos galletitas, caramelos, pasteles y alcohol; más ensaladas, comidas caseras, alimentos naturales e integrales, y agua.

Con el espíritu de Adviento, pon un poco de presión sobre ti para prepararte para el auténtico significado de esta estación: el nacimiento de Cristo. Y dedica un poco de tiempo a la oración y la reflexión. No tienes ni idea de lo mucho que puede ayudar la oración con esas comidas fruto del estrés o del aburrimiento.

Esta época en la que esperamos a nuestro Salvador es el mejor momento para centrarnos en comer mejor y en purificar nuestro templo personal. A continuación os muestro una breve oración que he compuesto y que podríais usar para ayudaros a vivir el espíritu del Adviento y llegar a la Navidad con un corazón (¡y un cuerpo!) mejor preparado:

Señor, por favor, ayúdame a encontrar confort y deleite en mi vida diaria y en mis seres queridos. Ayúdame a permanecer en el momento presente y ser consciente de mis debilidades. Ayúdame a entender que la comida debería usarse para nutrirse y otórgame la disciplina para honrar mi cuerpo y mi mente en este Adviento. Amén.

Este artículo tiene los tags:

Mi hijo murió sin bautizar, ¿lo querrá Dios?

Se acercaron a pedir el Bautismo para dos bebés, de 17 y 2 meses, respectivamente. Ella, voz cantante, bautizada en la Iglesia católica, mediopensionista en cuestiones de fe y algo alejada de sus obligaciones como cristiana; él, hijo de musulmán y católica, no bautizado ni educado en creencia alguna, sorprendentemente abierto, interesado en explorar su propia dimensión espiritual, quizá algo agnóstico.

Arranco con algunas de las preguntas habituales en estos casos: «¿Tenéis algo en contra de la Iglesia?; ¿por qué habéis tardado tanto en decidiros con el mayor?…». Suelo hacer más. No llegué. Un llanto que salía de lo más profundo de su corazón, ella, y que no era capaz de convertirse en lágrimas. Él detuvo la conversación y el tiempo y todo por un instante. El bebé de 17 meses no era el mayor. Su hijo mayor había muerto hacía unos meses, con 2 añitos de edad, sin bautizar. Yo me puse a rezar en silencio.

«¿Dónde estará?, ¿le querrá Dios? Que no le castigue a él por mi falta de responsabilidad…». «Nuestra», terció él. Bien visto, una oportunidad de oro para dejarte hacer por Dios y acercarles al Amor con mayúsculas.

Cuando se serenaron los ánimos, hablamos de la responsabilidad de los padres, cristianos o no, que han decidido traer hijos al mundo, de cómo Dios nos pide que colaboremos con Él, porque nadie se da la vida a sí mismo. Hablamos de la gracia, de que iban a tener dos santos en casa –«¿cómo?»; «sí, santos: en gracia de Dios, limpios de todo pecado, incapaces del mal»– y de lo que se debe hacer para cuidar a dos santos. También de lo que se te puede pegar de dos santos. Suturas para el alma, ¿verdad?

Jaime Noguera
Diácono permanente

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

Este artículo tiene los tags: