¿Es bueno dar a los niños leche de fórmula con aceite de palma?

Para muchos el aceite de palma resulta controversial por su alto contenido de ácidos grasos saturados

Es durante los primeros meses de la vida del niño que la alimentación tiene un rol preponderante. Eso es por su influencia decisiva en las fases tempranas de su desarrollo tanto físico como intelectual, al igual que en su salud a largo plazo.

Aquí aparece la lactancia materna, una práctica ancestral que garantiza el alimento ideal para el niño y en la que se encuentran todos los nutrientes que precisa el bebé de acuerdo a sus necesidades. Por tanto, sus componentes van variando la leche de la madre de un bebé prematuro no es igual que la que se le ofrece a un niño a término o la leche que se le da al comienzo del día no es igual a la del final.

Pero quizás uno de los hechos más sorprendentes es que entre los más de 200 componentes de la leche materna –relacionados con las necesidades de crecimiento, protección de enfermedades y desarrollo- está el ácido palmítico.   (Ver importancia de las grasas y aceites para el crecimiento y desarrollo de los niños)

Pero a pesar de que la leche materna es lo más recomendable, a veces, por distintas razones, no es posible darla y se debe recurrir a  leches artificiales, que son preparados industriales a partir de leche de vaca modificada, adecuadas a las necesidades nutricionales y requerimientos energéticos del recién nacido y el lactante.

Hay distintas variedades de estas fórmulas lácteas. A nivel industrial las principales son: las leches llamadas de iniciación (que se dan de forma exclusiva a bebés hasta los 6 meses) y las de continuación (después de los 6 meses). En estos preparados la gran parte de la grasa láctea de vaca se sustituye por aceites vegetales, con el fin de aproximarse al perfil de ácidos grasos de la leche materna.

Uno de esos aceites vegetales usados en las leches de fórmula es el aceite de palma, que para muchos resulta controversial.

Alto contenido de ácidos grasos saturados

El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que se obtiene del prensado de la pulpa del fruto de una palmera africana llamada Elaeis guineensis o palma de Guinea. Se encuentra en una multitud de productos alimenticios (desde galletas, pasteles, pizzas pre cocidas, cremas de cacao, fórmulas infantiles,  aperitivos salados, entre muchos más).

Suele generar discrepancias por su alto contenido en ácidos grasos saturados (un 50%), mucho más que otros aceites. Diversos estudios científicos han demostrado que un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Entonces, si no es muy recomendable, ¿por qué las leches infantiles lo tienen dentro sus ingredientes?

Luego del nacimiento y en los primeros meses de vida los recién nacidos -particularmente los nacidos pretérmino- suelen presentar un riesgo alto de padecer déficit de ácidos grasos. Esto se debe a que su sistema enzimático se encuentra inmaduro todavía. Por lo tanto es necesario realizar ese aporte de ácidos grasos a través de la alimentación, ya que en esta etapa de la vida son importantes en la intervención de diversas funciones y procesos biológicos del organismo.

Uno de los ácidos grasos es el ácido palmítico, que está presente en la leche materna en un 25%, pero con respecto a su procedencia presenta una estructura distinta al del aceite de palma. En la leche materna se presenta mayormente como beta palmitato y en el aceite de palma (el usado en fórmulas) como alfa palmitato.

El problema es que el alfa palmitato se comporta distinto en el organismo que el beta palmitato.  El beta palmitato (de la leche materna) se destaca porque ayuda a absorber y digerir mejor las grasas, el calcio y el magnesio y como consecuencia evita el estreñimiento de los bebés. (Leer más)

Pero no sucede lo mismo con el alfa palmitato (el de las fórmulas), porque, por el contrario, impide que se absorban esos nutrientes influyendo en la consistencia de las heces siendo más duras.

Por lo tanto, lo que hacen las leches infantiles es tratar de imitar lo mejor posible al beta palmitato de la leche materna. Para eso añaden ácido palmítico en beta para mejorar la biodisponibilidad  y absorción de calcio y por consiguiente obtener deposiciones más suaves similares a la de los lactantes alimentados con leche materna.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el “National Heart, Lung and Blood Institute” de Estados Unidos aconsejan limitar el consumo de ácido palmítico y alimentos con un alto contenido en grasas saturadas, no hacen ninguna mención al contenido en las fórmulas.

En conclusión, de acuerdo a diversos estudios, las leches de fórmula enriquecidas con beta-palmitato (ácido palmítico) tiene varias ventajas nutricionales, entre ellas el incremento de la absorción total de grasa, calcio y magnesio, mejorando la densidad ósea.  También previene de la aparición de estreñimiento en los lactantes. (Leer más)

De momento no hay nada que indique que haya que temer por el uso de fórmulas infantiles con aceite de palma. Aunque es bueno siempre recordar que priorizar la lactancia materna es lo más saludable tanto para ti como para tú bebé. Si esto no es posible entonces lo mejor es recurrir a estas leches infantiles, que son las más similares a la tuya hasta ahora.

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