Las “manos divinas” que “tejen” los corazones de niños en Bolivia

Un grupo de tejedoras aimaras (Bolivia) colabora con la ciencia para curar a niños con cardiopatías congénitas

“Nunca me imaginé que iba a trabajar así, salvando personas, salvando niños. Para mí es como una bendición venir a trabajar aquí”

Estas palabras pertenecen una indígena aimara boliviana que deja de manifiesto cómo una habilidad característica de este pueblo originario puede transformarse en algo maravilloso cuando se une a la ciencia.

Precisamente, tejer es una actividad que está vinculada a este pueblo originario desde hace siglos y es algo que se sigue trasmitiendo de generación en generación.

Gracias a este arte particular, un grupo de 20 mujeres acompañan un proyecto anclado en La Paz de la empresa PFM y que liderado por el pediatra boliviano Franz Freudenthal, consigna la agencia EFE, en un informe reproducido por La Razón. 

Este médico es el inventor de un dispositivo que tiene como objetivo salvar a niños que padecen cardiopatías congénitas tanto en Bolivia como en otros países del mundo.

Pero lo que hace único a este aparato son sus características, pues se necesita de las mujeres aimaras para “tejer los dispositivos sobre moldes circulares de acero con un solo y delgado alambre de nitionol (aleación de niquel y titaneo)”, prosigue EFE.

Para llevar a cabo su realización, si bien estas mujeres tienen conocimientos previos en tejidos, reciben un entrenamiento especial para adecuar su técnica a las necesidades vinculadas a la salud y un proyecto tecnológico.

“Al principio es complejo, a mí me han hecho llorar algunos tejidos porque el alambre es delgado como un cabello y hay que tener mucho cuidado que no se doble ni se desgaste o se rompa porque ya no sirve”, dijo a EFE Karina Iturri, otra de las tejedoras que hace tiempo trabaja este tipo de dispositivos.

“Sabemos que no es como tejer una prenda, sabemos que va a ir a un corazón y eso no es chiste, por eso le ponemos nuestros cinco sentidos y todo el interés para que salga bien”, especificó otra de las tejedoras.

Según reproduce EFE, por mes estas mujeres pueden tejer al menos unos 120 dispositivos y de momento el proyecto ha recibido reconocimiento internacional, además de haberle salvado la vida al menos a 500 niños en Bolivia y en el resto del mundo a más de 50.000 con afecciones cardíacas.

De esta manera, a través de este proyecto, queda demostrado que las habilidades ancestrales y la tecnología de punta cuando se dan la mano para un fin superior -como lo es salvar vidas- merecen todo tipo de elogios. Y aquí también es destacable la humildad de estas mujeres aimaras, las “manos divinas” que arreglan corazones.

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