La profesora. Conciencia frente a ideología

Una reflexión sobre el “modus operandi” que genera el comunismo

El cine histórico que versa sobre los efectos nocivos de las ideologías es un subgénero que ya puede ser calificado como clásico. Son muchas las películas que nos han mostrado, en este sentido, los caminos sin salida del siglo XX, fuesen el nacionalsocialista o el comunista. En esta línea tenemos, en los años recientes, obras maestras como La vida de los otros (2006) o peliculones como Sophie Schöll: los últimos días (2005).

Sin embargo, estos largometrajes acostumbran a centrarse en las acciones de personajes o bien de la clandestinidad o bien de la policía, focalizándose la cámara en los métodos de espionaje o interrogatorio, y deduciendo de ello el público la mentalidad que genera la cultura ideológica.

En este sentido, La profesora (2017), inspirada en un caso real, añade una novedad a los planteamientos de las películas mencionadas, ya que se fija en el modus operandi que genera el comunismo en una profesora ordinaria de secundaria que trabaja en una escuela de Bratislava en los años 80. Denuncia sencillamente cómo la banalidad del mal arraiga también en profesiones absolutamente ordinarias.

El filme narra una pequeña historia con una estrategia asombrosamente efectiva y unas interpretaciones sorprendentemente brillantes. En la forma nos recuerda, guardando las debidas distancias, a Doce hombres sin piedad (1957), de Sidney Lumet, porque toda la película sucede a través de flash-backs, que en este caso no parten de la sala donde reflexiona y discute un jurado, sino de una reunión de padres de alumnos convocada por la directora y la subdirectora del centro.

En esta especie de escenario absolutamente teatral en el que se participa de la tensión entre partidarios y detractores de la docente, se va a discutir sobre la labor llevada a cabo por la protagonista/antagonista del filme, Mária Drazdechová, y sobre su supuesto abuso de autoridad.

De este modo, la que en un principio no es más que una simpática viuda un tanto excéntrica, se va a ir trasmutando, historia tras historia, en alguien que es capaz de manipular sibilinamente tanto a los alumnos como a los padres de éstos, convirtiéndolos a todos literalmente en sus esclavos a cambio de buenas calificaciones.

En el aula donde se discute si firmar o no una protesta formal contra la profesora parece imponerse la moral comunista, según la que los comportamientos adecuados vienen definidos por el poder político, en aquellos tiempos encarnado todavía en la Unión Soviética. Sólo una minoría, cuyos hijos han sido claramente perjudicados por el acoso de la maestra, está dispuesta en un principio a levantar la voz contra una mujer que tiene una hermana en Moscú y cuyo difunto marido era militar.

El final es bello, porque, pese a señalar el poder prácticamente inatacable del sistema comunista, también muestra que para las personas es posible la resistencia y que sólo hace falta el despertar de la conciencia en unos pocos para que esta humanidad se contagie y se enfrente a los miedos en los que están anclados todos los totalitarismos.

Una película mínima y coqueta, con muy poco presupuesto y muy buen trabajo, que consigue inflamar el corazón del espectador en no pocas ocasiones.

Ficha Técnica

Título original: Ucitelka

Año: 2017

Duración: 103 minutos

Dirección: Jan Hrébejk
Reparto: Zuzana Mauréry, Zuzana Konecná, Csongor Kassai, Tamara Fischer
País: Eslovaquia

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