El método desconocido de Michael Phelps

Una excelente forma de desarrollar y expandir tu inteligencia emocional: la visualización y ensayo mental

No. Este no es un artículo más sobre la “mentalidad ganadora”, ni una lista de 10 cosas que tienes que hacer antes de empezar tu día.

Todo lo que está escrito en este artículo ya ha sido comprobado por estudios e investigaciones realizadas en las mejores universidades del mundo.

Conocerás algunas técnicas usadas por psicólogos para llevar a la cima a los atletas más increíbles que esta planeta ha conocido.

Si existe algo que el mercado financiero me ha enseñado en poco más de cinco años es que, para ser exitoso en cualquier actividad, además de trabajar duro, es necesario ser emocionalmente inteligente. Por lo menos en mi área de trabajo, la persona necesita utilizar el 10% del cerebro y 90% del estómago.

En una escena de la película Rocky Balboa, Rocky le dice a su hijo algo más o menos así:

La vida no es sólo sol y arcoiris. Es muy difícil y maliciosa. Y no me importa cuán duro seas, ésta te golpeará y te pondrá de rodillas si lo permites.

Ni tú ni yo, ni nadie golpeará tan fuerte como la vida. Pero el juego no es sobre cuánto golpeas, sino cuánto logras resistir y seguir adelante. Lo que aguantes y sigas adelante. ¡Así se hacen las victorias!

Si sabes lo que vales, ve y tómalo. Pero tienes que estar dispuesto a recibir los golpes”.

Esta escena tuvo mucho sentido para mí durante los primeros años en que estudiaba la bolsa de valores y el mercado financiero en general. Pero la gran pregunta que queda es: ¿cómo aguantar los golpes que la vida nos da? ¿Cómo no tirar la toalla después de llevarte tantos golpes?

No importa tu edad, género, ni cuántos diplomas tienes; si no tienes dominio emocional, fracasarás. Y este dominio se conquista con la expansión y el desarrollo de tu inteligencia emocional.

“La inteligencia emocional, más que cualquier otro factor, más que el IQ o la experiencia, es responsable del 85% al 90% del éxito en el trabajo. El IQ es una competencia secundaria. Tú la necesitas, pero no hará de ti una estrella, la inteligencia emocional sí”. – Warren Bennis, profesor de Administración en la Universidad del Sureste de California.

Pero ¿qué diablos es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional, también conocida como IQ emocional es la capacidad de reconocer y lidiar con los propios sentimientos. Todas las experiencias que pasamos durante la vida se quedan grabadas en nuestro subconsciente.

Estas experiencias moldean nuestra percepción y la forma en que reaccionamos a los estímulos externos. La función del IQ emocional es evitar que la persona sea “dominada” por las emociones durante su toma de decisiones.

Las emociones influyen directamente el proceso cognitivo.

Antonio Damásio, neurólogo y neurocientífico portugués que trabaja en el estudio del cerebro y de las emociones humanas, dio un discurso en una conferencia de neurología donde afirmó:

“Necesitamos cambiar nuestra creencia de que los seres humanos son criaturas pensantes que algunas veces tienen sentimientos. Las últimas evidencias empíricas muestran claramente que los seres humanos son criaturas sentimentales que algunas veces piensan”.

Somos así porque nuestro instinto natural es siempre buscar placer y seguridad y evitar el dolor y el peligro.

Ejemplo: si ves a una persona en la calle corriendo en tu dirección gritando: “los animales del zoológico se han escapado”, paras, piensas y ponderas si esa información es real o no.

Pero, si giras la calle y te topas con los elefantes, las jirafas y los tigres corriendo en tu dirección, simplemente te das media vuelta y corres lo más rápido que puedes. Este es el instinto natural que busca seguridad. En el momento en que reconoces el peligro, tu subconsciente envía un mensaje a tu cuerpo que dice: “¡Sal de ahí!”.

El problema es que en actividades que exigen un alto desempeño y decisiones rápidas, como trabajar en la bolsa de valores o ser un atleta profesional de alto nivel, estas reacciones automáticas ante la percepción del peligro son perjudiciales para el buen desempeño.

Otro problema es que simplemente es imposible eliminar sentimientos, emociones e instintos. Estos forman parte de nosotros y no hay nada que podamos hacer.

Razón vs. Instinto: Cómo vencer la batalla emocional

Nosotros no logramos eliminar los sentimientos, pero logramos identificarlos y controlarlos a través de la expansión de la inteligencia emocional. Es el IQ emocional que desarrollará la disciplina y hará que logres no eliminar, sino reconocer tus emociones y controlar tus reacciones a las mismas.

Y una de las formas de desarrollar y expandir tu inteligencia emocional es a través de la visualización y ensayo mental (en inglés, Visualization and Mental Rehearsal, o VMR).

Durante su carrera, dos veces al día, Phelps hacía la visualización mental de la prueba perfecta de natación.

La VMR es una técnica conocida en el mundo del deporte entre psicólogos y atletas de alto nivel. Leyendas como Michael Jordan, Tiger Woods, Tom Brady y Michael Phelps son algunos de los adeptos de esa técnica.

Si dudas de mí, mira este video de la final de fútbol americano de la temporada 2016/2017, el Super BowlLI – donde los Patriots perdían por 28-3 y lograron un giro histórico y absolutamente increíble, y dime si esta victoria no fue conquistada por el mejor equipo preparado mentalmente.

En el libro El Poder de los hábitos, Charles Duhigg habla sobre la rutina que llevó a Michael Phelps a ganar 28 medallas olímpicas y ser el mayor ganador individual en dos mil años de Juegos Olímpicos:

“Bowman (entrenador de Phelps) creía que, para un nadador, el secreto de la victoria era crear las rutinas adecuadas. Él sabía que Phelps tenía el físico perfecto para la piscina. Todo aquel que compite en una Olimpiada tiene una musculatura perfecta. Lo que Bowman podía dar a Phelps, sin embargo – lo que lo distinguía de otros competidores -, eran los hábitos que hicieron de él el nadador mentalmente más fuerte en la piscina”.

La técnica de VMR consiste, básicamente, en crear una imagen mental del comportamiento que queremos cambiar o mejorar, y entonces crear una “película” en tu mente, donde te visualizas a ti mismo ejecutando perfectamente cada etapa de ese comportamiento. Cuanto mayor el número de detalles que logres añadir a tu película, más intenso y eficiente será el ejercicio.

“Cuando Phelps era adolescente, por ejemplo, al final de cada entrenamiento, Bowman le decía que fuera a casa y viera el video. ‘Míralo antes de dormir y cuando te despiertes’. El video no era real. En realidad, era una visualización mental de la prueba perfecta de natación.

Cada noche antes de dormir y cada mañana después de despertarse, Phelps se imaginaba saltando bloques y, en cámara lenta, nadando impecablemente. Visualizaba sus brazadas, las paredes de la piscina, sus giros y el momento de llegada.

Imaginaba la estela en el agua de su cuerpo, el agua goteando de sus labios cuando la boca salía a flote, cuál sería la sensación al quitarse el gorro al final. Se acostaba en su cama con los ojos cerrados y miraba la competencia completa, los mínimos detalles, innumerables veces, hasta que se sabía cada segundo de memoria”.

La ventaja de esa técnica es que, al crear una situación en tu mente miles y miles de veces, tú, en realidad, estás ensayando y acostumbrándote a todos los detalles, matices e imprevistos de la realidad.

Cuando llega la hora de la verdad, estás preparado

La VMR funciona como un entrenamiento para alcanzar la cuarta etapa del aprendizaje, llamada competencia inconsciente. Un buen ejemplo de eso es cuando estás conduciendo un coche. No piensas en lo que estás haciendo; simplemente lo haces, pues todas las etapas del proceso de conducir ya están enraizadas en tu subconsciente.

¿Cómo empezar?

Si quieres realmente aumentar tu desarrollo en alguna actividad, empieza a practicar este ejercicio. Si es posible, hazlo todos los días al despertar y antes de dormir.

Practica en un ambiente tranquilo, donde nada te moleste. Cierra los ojos y respira hondo hasta alcanzar un estado de relajación. Después, imagina la actividad que quieres desarrollar (como Phelps imaginaba la carrera perfecta).

Visualiza la escena como si te estuvieras viéndote a ti mismo, en tercera persona. Reconoce todos los detalles que puedas, el color de la pared, la textura de la silla, el sonido de ambiente. Recuerda, cuantos más detalles, más intensa será la experiencia.

Es importante que visualices todo el proceso siendo ejecutado con perfección, de principio a fin.

Hazlo primero en tercera persona y después repite el proceso imaginando la escena en primera persona. Haz esto con seriedad y consistencia y te garantizo que tu desempeño mejorará.

El mensaje es sencillo: ¿quieres ser un ganador? Entonces deja de sonreír frente al espejo, olvida el café de la mañana y vete a preparar la mente.

Si ya has experimentado esta u otras técnicas, deja un comentario contando cómo fue tu experiencia.

Por Awebic

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