“Alien: Covenant”: Compuestos y sin xenomorfo

El estreno vino precedido del anuncio de que no habría quinta entrega de la saga extraterrestre, un acariciado proyecto del cineasta sudafricano Neill Blomkamp

Hace unos años saltó una noticia que puso nerviosa a mucha gente. Tras el decepcionante estreno de Prometheus (Ridley Scott, 2012), el ambientillo de todo lo que tenía que ver con la saga Alien estaba más vivo que nunca. Prometheus había sido una castaña realmente formidable pero al menos suponía una aproximación radicalmente distinta a un universo que había fascinado a generaciones enteras.

En esta coyuntura surgió la voz de Neill Blomkamp, el director sudafricano que dejó clavado en su butaca a medio mundo con District 9 (2009).

A través de la red social Twitter, Blomkamp publicó una serie de bocetos artísticos sobre una hipotética Alien 5, aunque no sería exactamente esto. El film de director de Chappie (2015) proponía olvidar por completo Alien 3 (David Fincher, 1992) y Alien: Resurrection (Jean-Pierre Jeunet) para reelaborar una historia completamente nueva a partir de Aliens. El regreso (James Cameron, 1986), película de la que Blomkamp es un confeso admirador.

De hecho, su proyecto recuperaría al personaje del soldado Hicks (Michael Biehn) que al final de la película de Cameron lograba huir malherido con Ripley (Sigourney Weaver).

Los fans nos pusimos el traje de gala, la ocasión bien lo merecía. Poco después Fox dio el visto bueno, la película la produciría el propio Ridley Scott y Michael Biehn confirmó que pensaban contar con él. Estaba hecho. ¿O no?

Poco después de este anunció saltó la noticia de que Scott había paralizado la producción de Alien 5 hasta que él rodara la que por entonces iba a ser Prometheus 2. Tenía su sentido en aquel momento, el padre de la criatura no quería que un niñato (Blomkamp tiene 37 años) le hiciera sombra si es de Alien de lo que se estaba discutiendo.

Casualidad o no, lo cierto es que a pocos meses del estreno de Alien. Covenant (Ridley Scott, 2017), empezó a correr el rumor de que Alien 5 había sido cancelada. Y de hecho, en una reciente entrevista el propio Ridley Scott aseguraba que el proyecto de Blomkamp nunca terminó de cuajar, que nunca hubo un guión y que lo más seguro es que nunca se haga realidad.

Lo curioso de todo esto es que semejante anuncio coincidiera con el estreno de la que iba a ser Prometheus 2, que súbita y sospechosamente, de un día para otro, cambió su título por el de Alien. Covenant.

Que la palabra Alien ocupe tan ilustre lugar en el título de una película y que en cambio, durante la promoción de Prometheus, Ridley Scott no hiciera más que tirar balones fuera cuando le preguntaban si estábamos ante una precuela de Alien, para el que esto firma, solo confirma una cosa.

Prometheus fue una apuesta arriesgada, sostenida en el mismo universo de Alien, pero que salió mal, sencillamente porque es muy mala. La taquilla tampoco respondió y si Scott quería una secuela la solución era fácil. Dejarse de misticismos baratos y hundir las raíces en los orígenes del primer Alien. Esto además, solo confirmaba una cosa: estirar Alien solo parece tener sentido si se conserva el espíritu del original porque eso es lo que ha hecho Scott.

Un momento. Blomkamp quería hacer lo mismo. ¿Hacerle sombra al intocable Ridley Scott? Ni hablar. Proyecto a la basura. Y así nos hemos quedado, compuestos y sin –quinto- xenomorfo.

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