El plan X: Por qué todos los papás e hijos necesitan uno

Este código “secreto” está ayudando a los jóvenes a no meterse en problemas

Como la mayoría de los padres, probablemente ustedes tampoco se queden tranquilos mientras sus hijos salen de noche. Les preocupan las decisiones que tomen, su responsabilidad al volante (o la de quien conduzca) y su capacidad para soportar la presión de grupo.

Bert Fulks conoce demasiado bien estas presiones sociales. Durante su experiencia como orientador de adolescentes en un marco de rehabilitación, se ha percatado de que muchos de los jóvenes con los que ha trabajado han estado en situaciones en las que querían encontrar una “salida”, pero pensaban que no tenían ninguna.

Entra en acción el plan X. Fulks ingenió este sencillo plan para proteger a sus muchachos usando sus omnipresentes teléfonos móviles.

Si uno de sus adolescentes se siente incómodo estando con amigos o en una fiesta, simplemente manda un mensaje con una ‘X’ al móvil de Bert. Cuando él ve la X, Bert devuelve la llamada y le dice al muchacho que ha surgido algo (es cierto) y que va a ir a buscarle. El adolescente ahora tiene una “salida” y puede guardar las apariencias ante sus colegas.

Fulks añade que otra parte interesante del plan X es que los muchachos saben que no les caerá un tercer grado sobre lo que hayan estado haciendo (o con quién lo hayan estado haciendo).

Según explica: “Una vez ha sido extraído de la trinchera, Danny sabe que nos puede contar tanto o tan poco como quiera… pero depende totalmente de él.El plan X incluye el acuerdo de que no se harán juicios ni preguntas (aunque el muchacho estuviera a 15 kilómetros de donde debía estar)”.

Después de que Fulks blogueara sobre el plan X, su publicación se hizo viral. Sin embargo, el plan no está falto de controversia. Algunos opinan que anima a los jóvenes a mentir (o al menos a difuminar la verdad) en vez de defender sus valores. Otros consideran que al plan le falta asunción de responsabilidades y consecuencias por mal comportamiento.

La orientadora y oradora Michelle Nietert comenta: “No estoy segura de que yo garantizara ninguna discusión en absoluto, pero sin duda no lo haría en el mismo momento. Sí me parece una buena idea tener un plan para que los hijos puedan salir de forma creativa —y sincera— de una situación comprometida”.

A lo que añade: “En general, si el comportamiento del joven me preocupa en una sola ocasión y con un grupo determinado de personas, probablemente lo dejaría estar. Pero si se convierte en un patrón, entonces lo abordaría porque, aunque cambiar es difícil, a veces tenemos que hacerlo… y necesitamos la ayuda y el amor de los demás para salir adelante”.

Aunque el plan X tiene sus detractores, muchos padres y terapeutas aplauden la idea. La psicóloga Erika Martinez explica: “Cualquier ocasión en la que un padre pueda ofrecer a su hijo o hija una oportunidad para defender su integridad es un éxito. Ya sea consumo de drogas o alcohol, acoso o un comportamiento inapropiado por parte de un adulto, ofrecer a los hijos una ‘salida’ cuando se sientan violentados es una muestra de respeto hacia sus sentimientos y transmite su apoyo hacia ellos”.

Ese apoyo es fundamental durante los tumultuosos años de pre- y adolescencia. También es fundamental ser creativo y flexible. Por ejemplo: la mamá de una preadolescente tiene un emoji secreto que significa “sácame de aquí”, que solo ambas conocen.

“A mi hija le ofrecieron tomar droga; a ella le superó la situación y no supo decir no; después de aquello, nos sentamos a hablar y desarrollamos estrategias de salida”, cuenta Evelyn Myers*, madre de una hija de 13 años y de un hijo de 17. “Si la presiona alguna amistad suya, tiene permiso total para echarnos la culpa a nosotros y decir, sencillamente: ‘No puedo. Mis padres me hacen un test de drogas todas las semanas’. Además, a veces tiene migrañas fuertes, que es algo que sus amigos saben. Si nos llama con un caso de ‘migraña’, vamos a recogerla sin hacer preguntas”.

Sexton explica: “Yo siempre confío en que ella se comunique abiertamente sobre la situación, pero no tiene por qué hacerlo. Ella sabe que va a tener menos problemas cuando toma la decisión responsable de salir de una mala situación, en vez de quedarse. Pero también sabe que eso no significa que no habrá consecuencias por las acciones que ya ha hecho”.

Algunos padres, como Dalea Tatum, madre de dos hijos ya adultos, usaba diferentes palabras clave durante su juventud. “Cuando eran pequeños, teníamos una palabra que cualquiera que tuviera que recogerlos de forma imprevista debía decirles. Luego, de más mayores, en cualquier momento podían llamarnos y decir que ‘olvidaron dar de comer al perro’. Entonces nosotros responderíamos que tenían ‘problemas’ e iríamos a recogerlos”.

Ruby Ellis*, madre de dos, señala: “Ahora que los chicos conducen, el plan ha sufrido modificaciones. Si no pudieran o no debieran conducir por el motivo que fuera, nosotros vamos a rescatarles y luego hablaremos. Y nuestros muchachos saben que si ven la necesidad de intervenir para ayudar a un amigo, nosotros seremos su taxi/rescate… También saben que me pueden escribir ‘llámame ahora’ si necesitan recibir una llamada para ‘volver a casa de inmediato’”.

¿Quieren poner en práctica su propia versión del plan X? La doctora Martinez sugiere: “Para crear un plan X, tendrán que tener alguna conversación sincera con sus hijos sobre lo que constituye un comportamiento aceptable y lo que es uno no deseable. Es importante que todo el mundo tenga muy claros los límites, para que no haya sorpresas ni decepciones. Pueden hacerlo hablando sobre diferentes situaciones con los chicos (por ejemplo, ¿qué harían si…?, ¿qué piensan sobre…?).

Estén o no de acuerdo con el plan X, es necesario mantener ciertas conversaciones, por difíciles que sean, con los niños antes de que sean lo bastante mayores como para socializar con otros preadolescentes y adolescentes. Hagan saber a sus hijos que les quieren incondicionalmente, pero que también conozcan cuáles son las normas.

Si mantienen abiertas las líneas de comunicación sobre temas como sexo, drogas y alcohol cuando son niños, es más improbable que los muchachos los dejen fuera (al menos totalmente fuera) de sus experiencias con la montaña rusa de la pubertad.

*Los nombres se cambiaron para proteger la privacidad de la familia.

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