10 claves sencillas para desenganchar a un niño pequeño del móvil o tablet

Si en los adultos está demostrado que los dispositivos electrónicos generan adicción, ¿qué no pasará con los niños?

Las nuevas tecnologías pueden ser una gran ayuda para muchas personas. En mi trabajo como neuropsicólogo utilizo distintos programas para mejorar la memoria de pacientes con amnesia, dar voz a pacientes que no pueden hablar o registrar la frecuencia y duración de crisis epilépticas.

Sin embargo, también sabemos que estos dispositivos pueden interferir en el desarrollo normal de funciones como la atención, la concentración o el autocontrol y que la mayoría de los expertos desaconsejan su uso, especialmente durante los primeros años de vida.

Otro aspecto que preocupa a muchos expertos respecto al uso de tablets y smartphones por parte de niños pequeños es que hay distintos estudios que demuestran que pueden ser adictivos. En los adultos este efecto está demostrado, y, aunque no se sabe con exactitud qué efecto pueden tener en los niños pequeños, sospechamos que el impacto puede ser mayor todavía ya que su cerebro se está desarrollando.

Si tus hijos pequeños utilizan estos dispositivos es posible que hayas notado cómo demandan el teléfono a todas horas, se enfadan si no se los dejas o que pierden el control cuando pedimos que nos los devuelvan.  Puede que tu hijo vea el teléfono o juegue con él 5-15 minutos al día y no se enfada cuando se lo pides o no lo demanda en distintos momentos y contextos del día.

Si es así posiblemente este post no os haga ninguna falta porque parece que, tanto el niño, como tú lo lleváis bien. Pero si alguna vez te has planteado cómo puedes ayudar a tu hijo a “desengancharse” de estos dispositivos aquí tienes 10 claves o pasos que pueden ayudaros.

Un primer impulso puede llevarte a pensar que lo más sencillo es cortar por lo sano, quitar el móvil al niño y prohibirle que lo vuelva a utilizar. A efectos prácticos puede ser efectivo, pero realmente el niño no va a entender tu brusquedad (¿por qué ayer podía jugar al móvil de mamá tanto como quería, hoy ya no es algo bueno?) y va a experimentar una especie de síndrome de abstinencia difícil de sobrellevar (tanto por el niño como por el resto de la familia).

La verdad es que no hay manera de explicar a un niño pequeño que está enganchado al dispositivo la necesidad de cortar o limitar su uso y que el niño lo acepte de buena gana sin rabietas ni enfados, por lo que el principal objetivo será hacerle la situación algo más llevadera.

1. Explica al niño lo que va a suceder. No hace falta ponerse tremendista y utilizar frases como “Nunca jamás” o “No vas a volver a..” Simplemente podemos decir a nuestro hijo que vamos a utilizar menos el teléfono o que ya no va a poder jugar con el móvil de papá o mamá.

2. Elegir un día propicio. Normalmente los niños tienen por costumbre jugar más a los dispositivos cuando estamos en casa. Para ayudar al niño a desengancharse será muy provechoso aprovechar días en los que podamos salir a la calle o estar en entornos distintos, por lo que es mejor comenzar a desenganchar al niño en una semana soleada en la que vamos a poder salir a la calle, en lugar de una semana lluviosa en la que lógicamente podemos pasar más horas metidos en casa.

3. Evitar el contexto. Ya que el entorno más habitual suele ser nuestra propia casa, es conveniente que en los días que hemos elegido para que el niño juegue menos con los dispositivos salgamos a la calle, estemos en casa de la abuela o incluso hagamos alguna excursión al campo. Las vacaciones, como las próximas de Semana Santa pueden ser también fechas propicias si vamos a viajar fuera de nuestra casa y además podemos disfrutar de más tiempo al aire libre. Si el niño está muy acostumbrado a comer o cenar en la cocina mirando el teléfono podemos trasladar la cena al salón porque así el niño aceptará mejor la falta de teléfono.

4. Evitar el estímulo. Al niño le va a resultar mucho más fácil estar tranquilo sin poner sus manos sobre una tablet o teléfono móvil si no lo ve. Es algo de sentido común, aunque algunos padres no lo tienen en cuenta. Así que durante unos días, lo más sensato puede ser no tener los móviles, tablets o consolas a la vista.

5. Solidaridad. Una de las razones por las que a muchos niños les cuesta desengancharse de los dispositivos suele ser que ven a sus padres utilizarlos. Si quieres ayudar al niño a sobrellevar el mono de no estar con el dispositivo, pocas cosas le pueden ayudar tanto como que dejes el teléfono en tu bolsillo en lugar de tenerlo todo el día en la mano y dediques más tiempo a jugar con él.

6. Cuando estemos en contexto ofrece alternativas incompatibles. Los ratos que el niño esté en casa y los momentos en los que el niño suele jugar con el dispositivo pueden ser los más complicados. En estos momentos algo que puede ayudar al niño es hacer cosas que son totalmente incompatibles con jugar al dispositivo.

Cualquier actividad que tenga sus manos ocupadas, como dibujar, hacer plastilina o montar a caballito sobre los lomos de papá o mamá ayudarán. También cualquier actividad que sea difícil realizar mientras miras el móvil como pasear, subirse a un árbol o montar en su triciclo. Todas estas actividades “incompatibles” con el uso del teléfono ayudarán que sus ganas de jugar con el móvil simplemente no ocupen su cabeza. Si el contexto es la hora de la cena, podemos reemplazar el teléfono por juegos como el veo, veo, o cantar canciones.

También podemos leerle un cuento, porque aunque en el fondo también estamos jugando a la distracción…la transición será más llevadera y los libros resultan más beneficiosos para los niños porque ayudan a enriquecer el vocabulario y la capacidad de lectoescritura.

7. Favorecer que el niño busque alternativas por sí mismo. El niño echará de menos los dispositivos en los ratos que se sienta aburrido. Es bueno que en estos momentos le podamos ofrecer alternativas y ayudarle a imaginar y pensar cómo se puede entretener por sí mismo en esos momentos en los que se siente aburrido. Le podemos preguntar si prefiere dibujar o hacer un lego, si quiere que le leamos un cuento o jugar con sus dinosaurios favoritos o pedirle que decida si quiere ponerse un disfraz o hacer una cabaña.

8. Reforzar los progresos y tiempos libres del móvil con  afecto y juego. Pocas cosas pueden ayudar tanto a un niño a sentirse bien y fortalecer su confianza como el afecto y juego de sus padres. Reconocer el tiempo libre de dispositivo con cariño y momentos de calidad madre-hijo o padre-hijo harán que el niño asocie los ratos sin dispositivo con momentos de máximo disfrute y ayudará a que se olvide antes de su “enganche” a los dispositivos.

9. No castigar. El niño, sobre todo si tiene entre 2 y 4 años puede experimentar momentos muy frustrantes si está acostumbrado a jugar con el dispositivo a todas horas y de la noche a la mañana se encuentra que no tiene acceso al móvil con la misma frecuencia de antes. Es totalmente natural y normal. El niño se enfadará se frustrará y tendrá rabietas. En lugar de enfadarnos con él o ella, lo más adecuado para ayudarle a superar su esta frustración es ser pacientes, comprenderlo y ayudarle a superar el mal trago con amor y confianza. Si quieres aprender a ayudar a tu hijo a superar las rabietas puedes echar un vistazo aquí.

10. Firmeza, amor y paciencia. Todos los niños pueden superar ese enganche y vivir y crecer felices sin utilizar el móvil o tablet de sus padres a todas horas. Ya tendrán edad para utilizar el móvil con responsabilidad. Para conseguirlo es tan importante saber poner límites, normas claras y mantenerse firme, como darle grandes dosis de amor, cariño y tiempo de calidad. Actuar con comprensión, cariño y paciencia ayudará a que el niño vaya interiorizando las nuevas normas y se sienta satisfecho y tranquilo gracias a vuestro apoyo.

Se que enchufar a los niños al móvil de vez en cuando puede ser muy socorrido, muchas veces me entra la tentación. Pero como profesional os tengo que animar a que lo limitéis en la medida de los posible. Yo tengo 3 niños y sé que a veces es difícil dar de comer al niño, o esperar en el pediatra sin ponerle el móvil, pero creo de verdad que es un esfuerzo que merece la pena, ¡porque ese momento “complicado” que podemos tener hoy redundará en mejor capacidad de concentración o paciencia en un futuro!

Además como siempre que ponemos límites las primeras veces es más complicado y después de dos o tres días el niño se olvida del teléfono y está tan feliz jugando a otro tipo de juegos más beneficiosos para su desarrollo. Espero que estas claves os hayan ayudado.

Para los que no queréis tener un desenganche total, sino simplemente limitar su uso… mañana publicaré otro post en el que explico como podemos introducirlos poco a poco, en qué momento y bajo que condiciones. ¡¡Mucho ánimo!!

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

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