Leer al bebé en el embarazo, ¿sirve de algo?

¿Podemos leerles cuentos? ¿sirve para algo si no entienden el idioma y lo que están escuchando?

Mucho se ha hablado de la importancia del sentido del oído en los bebés durante su etapa de gestación. Les gusta la música tranquila, no muy estridente, mejor Mozart que Bethoven, les asusta los sonidos bruscos y son capaces de identificar el sonido de la voz de la madre, padre y hermanos por lo que es importante hablarles, pero ¿podemos leerles cuentos? ¿sirve para algo si no entienden el idioma y lo que están escuchando?

El oído es el sentido que más se desarrolla dentro del útero. Ya en las primeras semanas empieza a “sentir” sonidos a través de los arcos braquiales que poco a poco se irán convirtiendo en los oídos con los que ya podrá oír de verdad sonidos entre la semana 12 y al 16. A partir de entonces puede oír los latidos del corazón, de la respiración y de la digestión de la madre.

A partir del sexto mes empieza a percibir los sonidos externos y es capaz de distinguir la voz de su madre de la de otras mujeres. Hay estudios en los que se ve como al bebé se le acelera el corazón cuando oye la voz de su madre y en cambio queda impasible cuando oye la voz de otra mujer.

El embarazo no es solo un período de formación física del bebé, sino también de creación de vínculos afectivos y el oído es uno de los sentidos más efectivos para conseguirlo. Es normal sentarnos a hablar al bebé que está en nuestra barriga, a cantarle canciones, a nombrarle, a explicarle cómo será su vida o su familia, a ponerle música, pero una de las técnicas menos utilizadas es la de leerle cuentos y, sin embargo, es un método muy útil.

Es cierto que el bebé no entiende el lenguaje ni el contenido de lo que se le lee, pero percibe que se le está leyendo y eso puede ofrecerle algunos beneficios: le será más fácil aumentar su vocabulario porque algunas palabras ya le sonaran familiares, facilitará su aprendizaje, le ayudará a reconocer las voces familiares (si lee también el padre y los hermanos), distinguirá mejor las modulaciones de voz, lo que le será útil en el momento de tranquilizarse cuando ya haya nacido, permite que tanto el padre como la madre creen vínculos con el bebé, e incluso algunos estudios apuntan a que el hábito de la lectura se podría mantener al crecer y favorecer su desarrollo cognitivo.

Para ello, es importante que se convierta en un hábito agradable, nunca una obligación, porque las obligaciones hacen que transmitamos sentimientos negativos con nuestra vez. Lo que sí que es cierto es que una lectura de vez en cuando no ayuda mucho, por lo que es mejor leer poco cada día que un rato largo una vez a la semana. Y siempre elegir bien el momento, debe convertirse en aquel momento de paz y tranquilidad, sin prisas, en el que vamos a conectar con nuestro hijo, a contarle emociones, aventuras, historias de amor, de superación…

Y la siguiente pregunta es ¿qué puedo leerle a mi bebé? La verdad es que no importa, aunque es recomendable leer cuentos infantiles porque su vocabulario es más simple y porque su estructura permite más modulaciones de voz. Si lo que leemos nos gusta, transmitiremos entusiasmo, pasión, cariño, seguridad y arropamiento.

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