¿Puedo viajar si estoy embarazada?

Ante todo una premisa: el embarazo no es una enfermedad, sólo un estado excepcional en el que hay que tomar alguna precaución

El embarazo no es un estado de enfermedad, sino de salud, por lo que la respuesta es: sí, puede viajar. Sin embargo, sí se trata de un estado excepcional en el que es importante tener en cuenta unos consejos para que se haga menos pesado y afecte lo mínimo posible al bebé y a la mamá. Vamos por partes.

Recomendaciones generales

El mejor período para viajar es el segundo trimestre de embarazo. Se han superado ya los momentos teóricamente más delicados del embarazo y no hemos entrado en la fase final en la que nuestro cuerpo está más pesado y nos sentimos más incómodas o, ya muy al final, pudiéramos ponernos de parto.

Es recomendable ir con ropa y zapatos cómodos que noo aprieten y permitan una buena circulación

Hay que informarse sobre las limitaciones a la entrada de mujeres embarazadas que existen en algunos países y su situación sanitaria, tanto en cuanto a riesgos de enfermedades contagiosas (zika, malaria, tifus, cólera etc) como de precauciones higiénicas necesarias.

Antes de salir de viaje, hable con su ginecólogo o matrona e infórmele de sus planes y destino, porque ellos seguramente le darán recomendaciones adaptadas a su situación y, sobre todo, le prepararan un informe clínico por si fuera necesario visitar a un médico en el país de destino. Para ello, es importante llevar siempre la documentación de su seguro médico (asegúrese de que tiene cobertura en el país de destino) y se recomienda contratar seguro de viaje que nos cubra los gastos en caso de parto prematuro o algún problema.

Viajar en coche

No hay razones para dejar de viajar en coche, aunque debe planear parar cada 2 horas aproximadamente para estirar las piernas e ir al baño, aunque al final del embarazo es mejor no conducir porque la barriga estará muy cerca del volante.

Es muy importante, como siempre y para todos, usar el cinturón de seguridad, pero hay que vigilar que no esté encima de la barriga para que un frenazo brusco no oprima al bebé. Lo mejor es que la parte horizontal esté por debajo de la barriga y la cruzada pase por entre los pechos, por encima de la barriga. Del mismo modo, para evitar que los airbags opriman al bebé en caso de saltar, es recomendable alejar el asiento todo lo posible.

Viajar en tren

Es una excelente opción. El espacio entre asientos suele ser amplio como para estirar las piernas, en cualquier momento podemos levantarnos para andar un poquito (bien agarradas para evitar sustos por los traqueteos bruscos), suelen contar con baños y además hoy en día las opciones de trenes de alta velocidad hacen el viaje menos pesado.

Viajar en autobús

Si se trata de un viaje largo, no es una opción recomendable. No suele haber mucho espacio entre asientos, no suelen contar con baños, está prohibido levantarse y andar por el pasillo y las paradas, para poder andar e ir al baño, suelen ser muy espaciadas. Recordar que los cinturones de seguridad hay que situarlos por debajo de la barriga.

Viajar en barco

El único inconveniente que tiene el barco son las olas, puesto que muchas mujeres explican que durante el embarazado tienen más tendencia a marearse.

Viajar en avión

El avión es una excelente opción por su rapidez, pero hay que tener en cuenta también algunas recomendaciones. Lo primero es informarse de las restricciones que ponen algunas aerolíneas. Muchas de ellas no aceptan embarazadas a partir de la semana 32 ó 35 de gestación y pueden exigir un documento que las exime de responsabilidad en caso de que hubiera algún problema. Muchas, también solicitan un certificado médico que confirme el momento de embarazo y posible situación de riesgo

El espacio entre asientos no es muy amplio, por lo que le recomendamos que solicite ubicarse en el pasillo para poder pasear al menos cinco minutos cada hora. Y recuerde ponerse el cinturón por debajo de la barriga.

No se preocupe por los equipos de detección de metales de los aeropuertos porque no son peligrosos ni para la madre ni para el bebé. Eso sí, cuide la salida del avión, porque todo el mundo tiene prisa y podrían darle algún golpe con alguna maleta. Mejor salga al final, con tranquilidad y sin prisas.

Y ahora disfrute del viaje. Recuerde que estar embarazada no significa tener más limitaciones que las del sentido común, la seguridad y el bienestar. Para ello piense que viajar es disfrutar y eso se consigue eligiendo un destino adecuado… aunque no esté muy lejos.

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