¡Se acabó la idolatría! Caen estatuas de Chávez por toda Venezuela

Un símbolo de lo que comienza a ocurrir en Venezuela

Las llaman “Chastatuas”. Una desapareció misteriosamente de su pedestal ubicado en Los Taques, estado Falcón, según informó el periodista Lenín Danieri en su cuenta de Twitter.

Varias chastatuas, inmensas esculturas de  Hugo Chávez,  han sido quemadas o destruidas en varias zonas del país en los últimos dos meses.

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En los estados Zulia, Lara y Táchira las imágenes del fallecido han sido incineradas, derribadas o ultrajadas.

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El 13 de mayo pasado, vecinos de la localidad de Pariaguán quemaron hasta las cenizas una estatua del ex gobernante en el estado Anzoátegui, al oriente del país.

Comenzando el mes, habitantes de la Villa del Rosario en el estado Zulia abatieron y quemaron una estatua de Hugo Chávez en la plaza que lleva el nombre del desaparecido presidente. Con este derribo en Pariaguán van 4 estatuas de Hugo Chávez hechas añicos en menos de 20 días.

Según la versión de varios vecinos un grupo de motorizados llegó frente a la Alcaldía para intentar quemar la estatua; al no ser consumida por las llamas jóvenes vestidos de liceístas la bajaron y la hicieron pedazos.

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En cada uno de los sitios donde se ha erigido una “Chastatua” hay necesidad, hambre, inseguridad y abandono gubernamental. En contraste, las imágenes son costosas, de grandes dimensiones y se alzan en plazas, parques y bulevares como retando a la paciencia de la gente.

En otros estados han ocurrido acciones similares. El 25 de abril en la ciudad de Mariara, en el estado Carabobo, hicieron lo mismo con una imagen del expresidente; a la que le siguió la quema en la Villa del Rosario, capital de Perijá en el Zulia, de la estatua ubicada frente a un cuartel en esta localidad. Detuvieron catorce personas que fueron puestas a la orden del Ministerio Público.

Un día después en Ureña, estado Táchira, también sacaron de su pedestal un busto de Chávez y fuera de nuestras fronteras, en el BronxNueva York, a un mural con el rostro del fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) -cuya elaboración fue patrocinada por la Cancillería venezolana- le lanzaron pintura recientemente.

Estos hechos tienen como marco  las protestas que se han vivido durante las últimas semanas.

En distintos vídeos compartidos por redes sociales, se aprecia cuando jóvenes, en su mayoría estudiantes de secundaria, arrancan las estatuas de su pedestal. Luego, las arrastran hasta una vía, las levantan y lanzan al asfalto varias veces para romperlas. Otras imágenes las muestran encendidas en fuego. En algunas se ve la base en la que estaba fijada la escultura de Chávez: solo quedan pegadas las botas militares.

“Ningún partido está financiando nada, es el mismo pueblo cansado de este país lleno de corrupción, hambre, desempleo y desidia”, declaró Daniel Rincón, secretario juvenil de Primero Justicia en el municipio Rosario de Perijá.  “La gente no quería esa estatua ahí”, declaró una persona a las agencias internacionales.

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Todo esto ocurre en un momento en que el país vive una nueva ola de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, quien sucedió a Chávez en el gobierno. Los opositores le reclaman la renuncia por la crisis económica y política que azota al país petrolero, la cual se evidencia en una inflación de tres dígitos que se come cualquier sueldo, una escasez de casi todos los alimentos y medicinas y una inseguridad que hace que los venezolanos se encierren en sus casas al caer la tarde.

Un par de estatuas del Ché Guevara, que habían sido levantadas en Machurucuto (Estado Miranda) por el gobierno de Chávez, como “homenaje” al intento fallido de Fidel Castro de tomar por las armas a Venezuela en los años sesenta -entrando clandestinos por esas costas- fueron sistemáticamente destruidas por el pueblo ofendido por la presencia de semejante imagen en sus calles.

No es la primera vez en la reciente historia que el derribo de estatuas supone un hito en el devenir de los tiempos,  un giro de pensamiento de una mayoría y un cambio de ciclo que llega a trascender en la historia del país. Recordemos que una masa enfurecida derribó la estatua de Lenin en Kiev, un acto simbólico de las exigencias europeístas de los manifestantes.

En 2004, los seguidores del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, derribaron la estatua de Colón en Caracas al colgar una cuerda y tirar de ella hasta derribarla. Lo consideraban un “símbolo el imperialismo”. En Argentina, fue Cristina Kirschner la que ordenó retirar la estatua de Cristóbal Colón situada desde hace décadas detrás de la Casa Rosada, sede principal en Buenos Aires.

El padre del cuestionado presidente sirio Bashar Al Assad también sufrió las consecuencias de la masa enfurecida. En este caso, combatientes de la oposición siria capturaron en marzo de 2013 la ciudad nororiental de Raqqa, y la multitud contraria al presidente tumbó el monumento. España ha mantenido sus polémicas sobre las estatuas de Francisco Franco.

La estatua del dictador Stalin fue retirada de la plaza central de su ciudad natal, Gori, cerca de la separatista Osetia del Norte, a 70 kilómetros al oeste de la capital georgiana. Y el 9 de abril de 2003 un tanque estadounidense derribaba la estatua de Sadam Hussein en la Plaza Al Fardus de Irak. 

Lo interesante es que el derribo de estatuas, donde sea que ocurra, precede o sigue a cambios políticos de significativa magnitud en la vida de los pueblos.

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