¿Tu pareja no quiere aceptar a los hijos de tu relación anterior?

Que haya dificultades, es humano y comprensible. Pero cuando se niega directamente a aceptarlos, ¿qué hacer?

Cuando, nos casamos la prioridad debe ser nuestra pareja. Cuando vienen los hijos, nuestra prioridad debe seguir siendo nuestra pareja porque la idea es que cuando ellos se vayan, terminemos la vida juntos.

¿Pero, qué pasa cuando por circunstancias de la vida – viudez, divorcio o paternidad/maternidad en solitario – tengo ya una segunda relación, y aparte tengo hijos de la primera? ¿Qué sucede si esta pareja no quiere aceptar a mis hijos?

La situación, para quien comienza una relación con alguien que tiene hijos de una relación anterior, no es fácil: tiene que encontrar “su sitio”, pues no es el padre/madre de los hijos, pero al mismo tiempo, tampoco puede pretender que su pareja actúe como si ellos no existieran.

Es un problema complejo, pero la respuesta es sencilla: quien te quiera, forzosamente tiene que tener la voluntad de aceptar a tus hijos. Es atentar en contra de la naturaleza maternal/paternal el que tú elijas a la nueva pareja por encima de esos hijos que tú concebiste, trajiste al mundo y que se supone tú eres la fuente primaria de amor y protección incondicional.

Es más, si tu nueva pareja te ama de verdad, jamás te pondría en medio de ella y tus hijos. Ni siquiera se lo plantearía como opción el ponerte a escoger -o ellos o yo- porque vería en esas criaturas una prolongación de la persona que se supone ama y con la que desea compartir su vida.

¿Tienes derecho a rehacer tu vida con otra persona? No se discute. Sin embargo, este derecho no puede atentar contra los de tus hijos, que tienen el absoluto derecho de tener un padre y/o una madre a tiempo completo. Quien quiera entrar a tu vida tendrá que aceptar que vienes en paquete, y abrazar el compromiso completo.

No te equivoques: un amor que muestra desinterés por lo que tú amas no es amor de verdad, y tarde o temprano cobrará factura. Por favor, padres y madres, solteros, viudos o divorciados, no se dejen engañar: Los hijos -grandes o pequeños- siempre necesitarán a sus padres, y nadie tiene derecho a distanciarles de ellos. Por mucho que un hombre o una mujer te ofrezca hacerte feliz y hacerte hogar, si te separa de tus hijos, no va a conseguirlo.

Otra cosa es que tu pareja encuentre dificultad en aceptar la situación, lo que es humanísimo y comprensible. Lo importante es que haya VOLUNTAD SINCERA de hacerlo, y que ambos se ayuden mutuamente en la complicada tarea de armonizar la relación de pareja con las obligaciones del otro hacia sus hijos. Además, no es la misma situación si se trata de viudez, que si el otro progenitor de los niños de tu pareja vive y mantiene el contacto (o no) con ellos. Lo importante es que tu nueva pareja te quiera y esté dispuesto/a a afrontar la situación por amor a ti.

El que tu nueva pareja no quiera a tus hijos YA ES MALTRATO emocional y las consecuencias que vienen cuando de alguna manera tú lo aceptas son terribles. Esos comportamientos por parte de los padres dejan huellas en la vida de los hijos, cicatrices que generalmente arrastrarán hasta la vida adulta si no se atienden a tiempo. Son marcas las cuales les harán desarrollar carencias afectivas profundas que de una manera u otra buscarán llenar, casi siempre de una manera no muy sana.

Son hijos que crecerán con miedos, inseguros y con baja autoestima porque la persona que se supone los “debe” amar, proteger y cuidar por sobre todas las cosas y de manera incondicional no lo está haciendo. Se sienten abandonados, rechazados y serán más propensos a caer en adicciones y problemas emocionales como la depresión o desórdenes alimenticios.

En esta vida te podrás arrepentir de muchas cosas, JAMÁS lo harás de haber elegido a tus hijos por encima de tu propio bienestar. ¿Sabes cuántos valores le enseñarás con ese acto de amor y cuántas virtudes más sembrarás en sus corazones? ¡Muchísimas! Tantas que ni te los imaginas. Te comparto solo algunas para que te des cuenta de lo que cosecharás si desde tu libre albedrío, eliges a tus hijos por encima de un “ser humano” falta de caridad y de…

-Justicia. La definición de justicia es dar a cada quien lo que le corresponde. ¿Y qué le corresponde a un hijo? Por derecho, el amor incondicional de una madre (padre) por sobre todos los otros amores. Imagínate lo que pensarán tus hijos: “Si me ha elegido a mí, es porque debo ser importante y valioso”.

-Fortaleza. Esta virtud nos ayuda a resistir las tentaciones y superar los obstáculos. Puede ser que en momentos te sientas solo, más tendrás la capacidad de tener las prioridades de tu vida bien puestas y podrás con cualquier pensamiento/sentimiento negativo que se te venga. Por ejemplo, el de abandonarles por una pareja que no les quiere.

-Caridad. La madre de las virtudes. Amor incondicional. El amor de tus hijos por encima de cualquier otro amor.

-Respeto, generosidad, bondad, desprendimiento, solidaridad, confianza, lealtad…

Te invito a que platiques con tu nueva pareja, alma con alma, y le plantees abierta y claramente, desde el principio, la situación. Si está de acuerdo a venir a sumar, a traer paz y todo aquello que el amor trae consigo, dale la bienvenida. Si no es así, ya es un motivo de discernimiento para ti, para darte cuenta si esta es la persona que necesitas a tu lado….

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