Free listening: el arte de escuchar

El movimiento Free Listening se expande ante una sociedad que “necesita ser escuchada”

Salir a la calle con un cartel “Te escucho gratis” y escuchar a las personas que se paran para hablar. En Estados Unidos, Urban Confessional. En España, Senti. Más allá de las denominaciones, lo que este movimiento internacional defiende en las calles de ciudades como Los Ángeles o Barcelona es que la gente necesita que la escuchen. A eso se dedican.

“Todos necesitamos hablar, pero nos cuesta expresarnos en esta era de la tecnología”, explican Esther Pallejà y Lucila Teste, actrices que encabezan el movimiento free listening en Barcelona con el proyecto Senti. “La interacción cara a cara no se da ya tanto en la calle; antes esperabas el autobús o ibas a una tienda y era muy probable que comentaras algo con gente que era completamente desconocida”, opinan. “Ahora cuando esperamos, sacamos el móvil”, añaden.

Esta visión ya la tuvo en Estados Unidos Benjamin Mathes. Amigo de Esther, empezó el movimiento haciendo el gesto de salir a escuchar a la gente en Los Ángeles. Actualmente, su acción se ha internacionalizado y proyectos como el de Lucila y Esther lo demuestran. La red mundial hace además algunas actividades conjuntas, como el Free Listening Day, que se celebró el pasado 11 de abril. “Sólo sostenemos los letreros y dejamos que la gente hable, cante, baile, grite, llore y comparta con nosotros”, indica el proyecto Urban Confessional norteamericano en su presentación web.

La importancia de escuchar y de expresarse

Ni Senti, ni Urban Confessional se vinculan con ninguna religión, pero “de nuestra actividad se desprenden muchos valores”, asegura Esther. Ambas actrices defienden que escuchar no sólo beneficia a la persona que habla. Según Lucila, “tú como oyente trabajas muchas cosas y se generan muchas emociones en tu interior”. Tolerancia, empatía, comprensión y también la alegría de compartir. De hecho, la principal innovación de Senti respecto al movimiento global de free listening es su vertiente artística.

“Creemos que la persona que practica la escucha activa debe expresar lo que siente después de la experiencia”. Es por eso que en el espacio cultural barcelonés La Cháchara, que dirige Lucila, facilitan a los participantes todo tipo de materiales para dar una salida a sus emociones. “Es una parte más performática que sirve para abrir más la experiencia a la gente”.

Además, la persona que escucha siente la necesidad de compartir las historias que le cuentan. De hecho, a partir del free listening se han realizado algunos podcasts en los que se relatan algunas de las historias humanas escuchadas. Eso sí, sin dar nombres ni apellidos. “La confidencialidad es una de nuestras condiciones. Muchas veces no sabemos ni el nombre de la persona con la que hablamos”, destacan Lucila y Esther.

¿Cómo escuchar?

Dedicarse a la escucha activa requiere compromiso y seguir unas pautas de comportamiento para evitar prácticas que puedan poner en riesgo a la persona que habla o a la que escucha. De este modo, desde Urban Confessional se ha editado una guía práctica en la que se enumeran todas las condiciones:

Conversación “desbalanceada” 80-20: las personas que escuchan hablan menos, hacen algún comentario neutro, pero no dan su opinión sobre lo que les explican. Se sugiere a los oyentes que dirijan la conversación haciendo preguntas. “Eres un medio para que la gente pueda expresar lo que necesita”, subraya Esther.

Empatizar: es muy importante tener en cuenta que es muy probable que la persona que habla piense muy distinto a la que escucha. En este caso, los organizadores recomiendan entender a la otra persona, pero no juzgarla. “Si alguien viene con una posición política o ideológica muy distinta a la tuya el trabajo está en saltarte esta capa y escucharlo como persona, quitar importancia a la diferencia”, afirman las coordinadoras de Senti.

Sin barreras: es necesario que la persona que habla sienta que el que la escucha le presta toda su atención. Es por eso que se procura no mirar el teléfono móvil y se evita estar en contacto con otras personas durante la conversación.

Respetar los silencios: Los organizadores piden a los oyentes que respeten los silencios de las personas que se acercan a hablarles. “Por lo general, es después de estos momentos cuando la persona acaba diciendo aquello que normalmente tiene miedo a expresar”, detalla la guía.

Además, este documento incluye todo un apartado en el que se da a los oyentes consejos para mantener su seguridad, como no aceptar ni dar dinero a nadie. Cada conversación tiene una duración concreta y, en Barcelona, las personas que más se acercan a hablar son de edad avanzada. Sin embargo, los perfiles de los oyentes pueden ser diversos y de todas las edades.

En este sentido, Lucila y Esther hacen una llamada a personas que quieran ser oyentes. “Es una experiencia enriquecedora, encuentras mucha conexión con el otro, te sientes muy presente y haces que el otro se sienta presente para alguien”.

De hecho, una de las experiencias que desde Senti más destacan es la jornada en la que hicieron free listening en una cárcel. “Las historias te ponen en un lugar muy delicado y tú debes dejar de lado el sitio en el que estás y no juzgar. El contacto humano fue muy fuerte en esa ocasión”. La experiencia hizo ver a estas dos jóvenes de Barcelona que su iniciativa puede ser útil en muchos otros espacios y trabajan para expandirla. Su reto, que las personas no dejemos de escucharnos.

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