El cuento de la criada o una distopía para pensar

Una reflexión sobre la esclavitud no apta para todos los estómagos

“Dígame si mis poemas están vivos”, le dijo Emily Dickinson a su amigo Higginson. Y algo parecido me he preguntado yo ahora, hace justo un momento, me he preguntado si lo que escribo sigue vivo, si lo que veo, lo que miro, lo que escucho en el tranvía de vuelta a casa, si lo que leo ahora en el periódico de ayer o en un libro que acaba de llegarme sobre Pasolini está vivo.

Lo vivo no es ya sólo que esté ahí, que exista y respire a su ritmo, sino que incorpore una emoción, una reflexión, que nos proporcione nuevos modos de ver, de percibir el arcoíris de matices y reflejos de los que está hecho el mundo.

Entre los poemas más vivos de las series de ahora, de las series que no dejan de estrenarse y difundirse en las nuevas plataformas digitales, en los nuevos canales que se han encargado de poner, en los últimos años, fin al bostezo, y han hecho de la casa un cine, del salón una sala de persianas bajadas, como la roulotte negra de aquel escritor, que han hecho del sillón una modesta eternidad, digo, que entre esos poemas vivos que dejan un bello y provisional encanto a su paso, y nos agiganta, y nos enriquece, y le da un sentido a este machaque de “dormir, despertar, dormir, despertar, perra vida” que escribía Kafka en sus diarios, encontramos El cuento de la criada (The Handmaid´s Tale), que se estrenó hace unas semanas en HBO y que está basada en la novela homónima de la escritora Margaret Atwood.

Es verdad que a Tarkovski no le agradaría esta serie, ya que pensaba que la influencia de la literatura o el teatro desvanecía la pureza del cine, su alma, o eso creo yo ahora que leí una vez en sus lecciones de vida para escultores del tiempo.

Las violan. Las mutilan. Las maltratan. Las esclavizan. Les roban su dignidad. No hay piedad con las mujeres en esta serie. Estamos en una distopía, en unos Estados Unidos donde la contaminación –en la que no cree su actual presidente- ha traído una epidemia de esterilidad e infertilidad. El poder es dictatorial.

El poder, que ya decía Shakespeare que es el crimen, cambia las normas, las leyes, la forma de vivir de siempre, y obliga a las mujeres –las denominadas como criadas, que van con un excéntrico gorro blanco y vestido rojo- a dejar sus vidas, sus maridos, sus niños, sus trabajos, lo pierden todo, y las utilizan para dar a luz hijos en las casas donde manda un comandante, que convive con una esposa estéril que participa de las sesiones sexuales para fecundarlas.

Espectacular interpretación de Elisabeth Moss –Peggy Olson en Mad Men- que de nuevo deja destellos de su capacidad interpretativa en esta serie de la que todavía no ha finalizado su primera temporada y que sabe intercarlar, episodio a episodio, dos ambientes que chocan: el del pasado, cuando la libertad se deslizaba por la vida de los actores, y el de la opresión, que invita a pensar, a pararse un momento y pensar en lo que somos, en lo que tenemos hoy y en lo que podemos perder un día.

Ficha Técnica

Título original: The Handmaid´s Tale

País: Estados Unidos

Año: 2017

Creador: Bruce Miller

Duración: 60 minutos

Género: Drama

Reparto: Elisabeth Moss, Joseph Fiennes, Alexis Bledel, Max Minghella, Jordana Blake, Yvonne Strahovski, Samira Wiley, Amanda Brugel, Edie Inksetter,Meghan Allen, Madeline Brewer, Jim Cummings, O.T. Fagbenle, Ann Dowd, Gary ‘Si-Jo’ Foo,Grace Munro y Simon Northwood

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