Consigna de agricultores venezolanos: “Prefiero mi país a mi maíz”

La falta de insumos y créditos estatales impiden sembrar este grano en un país que nunca había pasado hambre

Una fila interminable de tractores circulaba este jueves por las vías del Estado Portuguesa, llamado también “el Granero de Venezuela”. Tierra fértil, de gente trabajadora y cordial. Fue bautizado así en tiempos de la penúltima dictadura, hace 60 años, la del general Marcos Pérez Jiménez.

En esos tiempos se perseguía con saña a los opositores, pero jamás faltó la comida. Este país es pródigo en buen ganado y buenas tierras.

Los productores agrícolas, hartos de engaños, falsas promesas y abusos que van desde la expropiación de tierras y maquinarias hasta el robo de cosechas y la confiscación de productos para la distribución, salieron este jueves en fila india manejando sus tractores con carteles amarrados a los inmensos aparatos en los que se leía: “No me importa tanto perder mi maíz como perder mi país”.

La manifestación ha sido conocida por la opinión pública como “el Tractorazo de Turén”.  La zona es especialmente emblemática en materia de producción de maíz, otrora exportadora hoy en gran depresión, según denuncian los dirigentes gremiales por la más absoluta desidia del gobierno que prefiere comprar bombas lacrimógenas antes que semillas para el agro. Por primera vez en seis décadas no se siembra ese grano, base de la dieta americana, por falta de insumos agrícolas y créditos estatales.

Si en Europa y Estados Unidos se consume mayormente el trigo, en esta parte del mundo pertenecemos a los que los antropólogos han llamado “la civilización del maíz”. Cada mañana un venezolano o un colombiano come una arepa (torta de maíz muy redonda) rellena de lo que prefiera; de lo contrario, no ha desayunado.

Es muy alimenticia -era muy barata- y puede suplir cualquier comida. Hoy, no solo falta la harina, sino que los altos costos la hacen inaccesible para las mayorías.  El humor criollo, que jamás nos abandona a Dios gracias, proclama a los cuatros vientos: “La arepa se nos puso cuadrada”.

Este jueves, cinco gremios  del sector salud llevaron a cabo un pancartazo en las inmediaciones de los hospitales de la capital del Estado Zulia para denunciar la falta de insumos médicos y las deplorables condiciones de trabajo.

Las protestas son el resultado del descontento de los profesionales y dejaron claro que no piensan abandonar la calle hasta que el Gobierno no atienda los requerimientos del sistema de salud.

Como los agricultores también ellos carecen de insumos para atender hasta las urgencias.  Médicos, enfermeros, odontólogos, nutricionistas y bioanalistas se concentraron en  calles y  avenidas en medio de una tremenda crisis hospitalaria agravada por el acoso gubernamental que ha llegado a extremos intolerables.

Rechazaron, vistiendo sus batas blancas, con pancartas y consignas,  la presencia de milicianos en los hospitales “porque atentan contra el trabajo de los médicos y enfermeras”. Criticaron que los militares entran en los dormitorios cuando a los profesionales les corresponde descansar de sus guardias y reclamaron porque los hospitales “parecen cárceles”. Como si no bastara, los funcionarios responsabilizan de la pérdida de insumos a los profesionales de la salud. También están hartos.

Hace pocas horas, Cáritas Venezuela lanzaba un nuevo llamado al gobierno para que asuma la magnitud de la crisis y abra de una buena vez el canal humanitario. La mortalidad materno-infantil aumenta de manera alarmante por falta de alimentos y medicinas.

Ofrecieron un balance sobre la situación de la infancia venezolana y abogaron por una solución inmediata por parte del Estado y “que el tema sea tratado alejado de las dificultades políticas y económicas que enfrenta el país”.

La socióloga y directora nacional del organismo, Jeanette Márquez, reveló los resultados del  monitoreo en la vida de los niños entre 0 a 5 años  en importantes zonas  y formalizó un alerta aterrador: “la desnutrición golpea principalmente a los niños entre 0 y 2 años, etapa en que apenas están desarrollando sus  capacidades. Es decir, si los niños no desarrollan sus capacidades en sus primeros mil días no tenemos ninguna posibilidad de ayudarles”, explicó.

Desde el otro lado del mundo, sorprende hoy Putin: a criterio del presidente de Rusia el diálogo constructivo entre gobierno y oposición es lo único que puede “evitar el estallido de una guerra civil en el país”.

También el papa Francisco ha insistido en sugerencias semejantes. El planeta entero sigue la situación venezolana y todos se muestran preocupados. Pareciera claro que si no hay respuesta a las más elementales demandas para la subsistencia no es posible la gobernabilidad ni la paz. Sobre todo en un país no acostumbrado a pasar hambre en lo absoluto, jamás, en ningún momento de su historia. El gobierno de Maduro es el único que parece no enterarse… ¿o están apostando por la guerra?

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