5 ideas para estar de buen humor en cualquier estación del año

¿Cómo conservar la autoestima y el buen humor durante todo el año? Los buenos consejos del profesor Lejoyeux.

Nuestro cerebro es una fábrica de moléculas de buen humor: serotonina, dopamina y morfinas cerebrales. Pero también tiene su parte sombría y puede inundarnos de moléculas de ánimo pesaroso. En su último libro, publicado el pasado enero, el profesor Michel Lejoyeux ofrece multitud de consejos para mantener el buen humor a lo largo del año.

Idea 1: Comer

En invierno, primavera, verano y otoño nuestras necesidades fisiológicas no son las mismas. Para satisfacerlas, la clave del buen humor se esconde… en nuestros platos. Los alimentos que consumimos desempeñan un papel esencial sobre nuestro ánimo.

Primer consejo: no abusar del azúcar. Dar preferencia siempre a las frutas y verduras de temporada. La mayor parte de estos alimentos son garantía también de una buena digestión, que también favorece el buen humor. Entre estos alimentos están las lechugas, calabacines, pepinillos, chucrut, además de productos lácteos, al menos uno por comida: yogur o queso.

El color del plato también tiene su importancia. Los colores cálidos y generosos, como el rojo o el verde intenso, inspiran a nuestro encéfalo unas ganas feroces de comer; por el contrario, los colores más fríos calman el apetito, así que nos alimentaremos en menos abundancia en un plato con un azul o un violeta dominantes.

Hay que dedicar tiempo a preparar buenos platos, como un pisto de verduras, y concentrándonos en cada gesto, en cada sabor, y con música si es posible.

Idea 2: Respirar

El profesor Lejoyeux procura que sus consejos sean muy concretos y aplicables a la vida diaria. Estar bien atentos a los olores, a los ruidos, a los movimientos que hacemos, a cada sensación, para vivir intensamente el momento presente y huir de la rutina.

Reaprender a prestar atención a nuestra respiración conduce de forma natural a escuchar a nuestro cuerpo, a estar atentos a las situaciones de estrés y apaciguarlas “colocando” pacientemente la respiración durante un minuto o dos. Visualizar las influencias nocivas de nuestro entorno, las contrariedades familiares o profesionales, para alejarlas de nuestro espíritu o clasificarlas por orden de importancia para tratarlas una a una.

Es beneficioso observar la naturaleza, el azul del cielo, el verde de los árboles y las plantas. Escuchar con atención ese canto de los pájaros por la mañana al que nunca antes habíamos prestado atención.

Para el profesor Lejoyeux, la música sirve como un excelente antidepresivo. Un pequeño consejo para el verano: comer helado escuchando buena música. Y siempre dar a cada gesto la importancia que tiene, no precipitarse, porque todo contribuye a crear la armonía a la que aspiramos: elegir la frecuencia en la radio o la música que queramos, acomodarnos, escuchar.  Esta sucesión de pequeñas acciones puede acercarnos a la paz.

Idea 3: Maravillarse

El autor nos aconseja también frecuentar tantas obras de arte como nos sea posible. Visitar museos, tomarnos tiempo para contemplar las pinturas y los objetos expuestos para nuestros ojos. Percatarnos de que las iglesias a menudo albergan un tesoro arquitectónico, pictórico o escultórico junto al que pasamos a menudo ¡casi sin verlo! Además, son el entorno ideal para respirar, meditar, rezar, refrescarse y mirar la vida con perspectiva.

Es bueno no olvidarnos del ejercicio. Practicar un poco de deporte que disfrutemos: caminar un buen rato cada día, con al menos seis minutos de marcha rápida. El ejercicio físico sienta bien, pero no hace falta agotarnos. Hay que hacer un deporte que nos agrade y nos relaje.

Idea 4: Sonreír

Para estar de buen humor, nos sentiremos mejor si pasamos tiempo en lugares bien iluminados: al menos una hora al día bajo luz clara (idealmente luz del sol, si no, una luz eléctrica o halógena que alumbre bien).

El autor nos advierte contra las pantallas de los ordenadores, los teléfonos siempre encendidos, las conexiones a facebook. Nos invita a intentar estar un poco menos conectados durante las vacaciones: el objetivo es relajarse y si es posible con otros, amigos o allegados, que compartan las mismas ganas de recuperar el control de sus vidas.

El buen humor hay que cuidarlo. Podemos entrenarnos mirando a las personas que sonríen a nuestro alrededor. Es un buen ejercicio, y el autor nos invita también a intentar sonreír más. ¡El simple hecho de sonreír produce hormonas del buen humor! Hay que sonreír con la boca, pero también entornando los ojos. No hay que tener miedo a la risa. No angustiarse cuando los otros ríen, sino elegir sonreír escuchándoles reír.

Idea 5: Hablar

En definitiva, es muy importante entrenarse pensando en cosas positivas: pensar en buenos recuerdos, intentar imaginar las vacaciones futuras, los buenos momentos entre amigos que vamos a añadir en nuestra vida diaria.

El hecho de pasar tiempo con los demás es muy beneficioso. Los extrovertidos a menudo tienen mejor humor que los introvertidos. Podemos intentar organizar auténticos encuentros. El autor nos aconseja que nos entretengamos en hablar todos los días un momentito con alguien a quien no conozcamos demasiado bien. Este pequeño hábito nos traerá mucha alegría y proporcionará a los demás un placer inesperado.

Al final de cada capítulo del libro, se recuerda lo que podemos disfrutar viviendo en cada estación. Un libro esencial, para conservar y consultar regularmente, para vivir bien el momento presente y mantener el buen humor a lo largo del tiempo.

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