¿Los “illuminati” son reales?

Algunos los consideran incluso responsables de la Revolución Francesa pero hay mucha fantasía…

¿Sabías que los “illuminati” realmente existieron? Sí, esa orden secreta que se hizo bastante famosa algunos años atrás por la novela de Dan Brown Ángeles y demonios.

Denominada “Illuminatenorden”(la orden de los iluminados) o también llamados los “Illuminati de Baviera”, la orden  fue fundada  el 1 de mayo de 1776 por el profesor de  derecho eclesiástico y filosofía Adam Weishaupt en la época de la corriente de la ilustración y fue financiada por el banquero alemán Mayer Amschel Bauer.

Manifestaba oponerse a la influencia religiosa sobre la vida pública, los abusos de poder del estado, la superstición, y apoyaba la educación de la mujer y la igualdad entre los sexos. Fue una alternativa a la masonería, trataron de convertir la supremacía católica en un movimiento científico racional.

Weishaupt fue judío convertido al cristianismo desde que quedó huérfano y a cargo de su tío, que lo educó y lo matriculó en un colegio de jesuitas. A eso se debe que el orden tomó ideas de la organización de la Compañía de Jesús.

Dado que el conocimiento de la existencia del grupo le acarrearía graves consecuencias, el profesor se dio a sí mismo y a otros miembros apodos creando un grupo secreto.

La Orden de los Iluminados era una élite y nadie podía acceder a ella por deseo propio, sino por consentimiento de sus miembros, que debían ser personas bien situadas social y económicamente. Excluía a judíos, paganos, mujeres y miembros de otras religiones o cultos.

El objetivo de la Orden era difundir el verdadero conocimiento, o iluminación mediante la libertad y según Weishaupt el medio para alcanzar la libertad era principalmente la educación, pero no sólo la aportación externa de conocimientos, sino que se debería capacitar a los individuos para autodominarse, y por lo tanto serían superfluas otras formas de dominio como el despotismo de los príncipes absolutistas y el despotismo espiritual ejercido por la Iglesia católica.

Weishaupt escribió que su propósito era “liberar gradualmente de todos los prejuicios religiosos a los cristianos de todas las confesiones y cultivar y reanimar las virtudes de la sociedad con vistas a lograr la felicidad universal, completa y rápidamente realizable”. Para ello era necesario crear “un Estado en el que florezcan la libertad y la igualdad, un Estado libre de los obstáculos que la jerarquía, el rango y la riqueza ponen continuamente a nuestro paso”.

Los novicios, al entrar se dividían en minervales y minervales iluminados, según iban ascendiendo. El término “minerval” se refería a la diosa de la sabiduría, Minerva. Eran introducidos en una gran sala ante una suerte de jurado de la orden y, tras jurar que dirían la verdad, entregaban una confesión escrita sobre su vida pasada.

Traicionados desde dentro, delataron la organización al duque de Baviera, afirmando que estos sostenían una vida que debía regirse por la pasión más que por la razón, que el suicidio era lícito, que se podía envenenar a los enemigos y que la religión era un absurdo y el patriotismo una puerilidad.

También sugería que los Iluminados conspiraban a favor de Austria, por lo tanto y con el apoyo de la Iglesia católica, el gobierno de Baviera prohibió la organización de los Illuminati (junto con otras sociedades secretas), y la misma se disolvió en 1785.

En los años siguientes algunos críticos afirmaron que los miembros de los Illuminati de Baviera se reagruparon y fueron los responsables de la Revolución Francesa.

A muchos famosos lo relacionaron con esta orden, como al dramaturgo Johann Von Goethe, el político y filósofo italiano Giuseppe Mazzini y se dice que la orden siguió expandiéndose hasta nuestros días, que actores, artistas, cantantes y empresarios integran secretamente la orden con el fin de re modificar el “orden pre-establecido de la sociedad”. ¿Pero esto es cierto?

El escritor e historiador estadounidense Mitch Horowitz aseguró a la misma BBC Mundo que “es una locura que hoy en día haya gente que crea en la existencia de los illuminati”.

“Los ciudadanos tienen preocupaciones legítimas sobre cómo funcionan los poderes políticos y económicos, pero en vez de canalizar esas preocupaciones de manera efectiva para que haya más transparencia, algunos prefieren creer en historias de fantasía sobre una organización que dejó de existir hace más de 200 años”, declaró.

“Hay gente que se deja convencer porque les resulta interesante pensar que existe un grupo secreto que domina el mundo. Si estudiaran lo que realmente eran los illuminati, se darían cuenta de que se trataba de una organización política cuyos ideales estaban basados en una sociedad más justa y a la que le gustaba la iconografía que se relaciona con el mundo de lo oculto”, prosiguió.

Y añadió: “Debido al magnetismo que tiene para el público, hoy en día a muchos artistas les gusta experimentar en sus videos musicales con esa iconografía. Los músicos entienden el atractivo que tienen símbolos como el pentagrama, el obelisco o el ojo que todo lo ve y por eso los utilizan, aunque eso no los convierte en miembros de una sociedad secreta”.

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