35 años de E.T.: Un “mesías” inesperado

Sigue conservando intacto su encanto y su derecho propio a ser un hito de la historio del cine con sus toques religiosos incluídos

Rara vez un director puede permitirse el lujo de incluir en su filmografía una película como E.T. El extraterrestre (1982). Si es una obra maestra o no, no lo vamos a discutir, pero creo que resulta bastante evidente que el film es un hito se mire por donde se mire.

Imagino que los detractores del cine de Steven Spielberg se rasgarán las vestiduras cada vez que semejante afirmación se evidencie. Pero lo cierto es que los datos son los que son. Con un presupuesto de algo más de diez millones de dólares la película recaudó en todo el mundo 792 millones. Durante años, antes de que se rebasara la barrera de los mil millones y antes incluso de que los records durarán dos siestas, durante años, E.T. fue la-película-más-taquillera-de-la-historia-del-cine por antonomasia.

De Spielberg, que es un director sobre el que todo el mundo suele opinar y sobre el que se suelen decir las mismas cosas (salvo honrosas excepciones), se dijo que E.T. fue la película más personal del director hasta el momento. Yo no digo que no sea así. No obstante, vale la pena puntualizar que la idea original de la historia de un extraterrestre perdido en la Tierra fue cosa de Melissa Mathison, por aquel entonces esposa de Harrison Ford. Spielberg y Ford habían coincido en En busca del arca perdida (1981) y una cosa llevó a la otra.

Spielberg vio en aquella historia su oportunidad para exorcizar sus personales demonios en torno a la separación de sus padres, un traumático suceso que le costó superar. Pero sobre todo, era una historia que encajaba perfectamente con el director de aquellos años, preadolescentes haciendo cosas de adultos en un mundo teóricamente real donde los buenos (los niños/la inocencia) siempre salían victoriosos. Un mundo donde lo cotidiano se veía truncado de forma generalmente violenta, por lo extraordinario, aunque el resultado pudiera ser maravilloso, como es el caso.

No es la primera vez que se ha dicho que E.T. es una metáfora sobre la lucha por parte de los niños por conservar su inocencia (el extraterrestre). Un buen ejemplo de esto es el personaje que interpreta Peter Coyote, el jefe de los “adultos” (sin nombre conocido en los créditos del film). Es un rol que se pasea a lo largo de todo el metraje sin mostrar su rostro, únicamente con el tintineo de su llavero, una perfecta metonimia, la parte por el todo, como en los dibujos animados en donde los animales (la fantasía) tienen el protagonismo y los adultos solo son troncos que reniegan por todo.

E.T. se estrenó hace 35 años en Cannes, fue la encargada de cerrar el festival. Después lo hizo en el resto del mundo y arrasó. El film, con sus defectos, ha seducido a generaciones enteras y se ha convertido en una película de referencia obligada. Hubo quien dijo que Encuentros en la tercera fase (1977), no dejaba de ser una avanzadilla para la llegada del Mesías, es decir, E.T.. Y desde luego, algo de razón hay en la afirmación. Al fin y al cabo, no sé si al tercer día, pero E.T. también resucitaba y venía del cielo y también se iba al cielo.

Lo curioso del caso es que por aquel entonces se supone que Spielberg era, sin dejar de ser judío, un tipo arreligioso. Es decir, ni entraba ni salía, sencillamente no se preocupaba por el tema. Sin embargo, creo que parece evidente que existía (y sigue existiendo) cierto poso religioso en su cine. Desde el Arca de la Alianza de la primera aventura de Indiana Jones al ángel de la guarda de Always, Dios y cierto sentimiento judeocristiano siempre ha anidado en su cine. Es otra cosa interesante de sus largometrajes. No hace películas explícitamente religiosas, pero la cosa está ahí.

Ficha Técnica

PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Título original: E.T. The Extra-Terrestrial (1982)

País: Estados Unidos

Director: Steven Spielberg

Guión: Melissa Mathison

Música: John Williams

Género: Ciencia Ficción

Reparto: Henry Thomas, Dee Wallace, Robert MacNaughton, Drew Barrymore,Peter Coyote, C. Thomas Howell, K.C. Martel, Sean Frye, Erika Eleniak

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