¿Qué es el karma? ¿Nos influye?

Se recoge lo que se siembra, pero no estamos determinados por nuestras acciones

El karma es un elemento clave de la filosofía budista. Es completamente extraño a la tradición judío-cristiana. No se encuentra esta palabra en la Biblia. El karma quiere decir actividad, acción, los efectos que se derivan de ella y que nos vinculan a la existencia.

Buda enseña que hay que desprenderse de todo deseo y de todo sentimiento para triunfar sobre el karma y dejar de tener miedo a renacer en una nueva existencia. Se alcanza entonces el nirvana y se sale del círculo de reencarnaciones. Porque la noción de karma está íntimamente unida a la creencia en la reencarnación.

En este dinámica del karma, nuestras acciones determinan si la nueva vida será feliz y desgraciada. Cada uno es así juzgado en función de sus actos.

La vida presente lleva consecuencias en una pretendida vida futura. Como dice el proverbio, “se recoge lo que se siembra“. Es el vínculo de causa efecto. “Siembra amor y recogerás amor”, decía san Juan de la Cruz. Pero se dice también que la violencia engendra violencia.

Sin embargo, no estamos determinados por nuestras acciones. Somos libres de escoger amar u odiar, de mejorar nuestro bienestar y el de nuestros semejantes.

¿La ley del karma es un puro determinismo? No vivimos sólo según consecuencias de actos del pasado; tenemos un libre albedrío que nos ayuda a crearnos, a construirnos, a cambiar, a crecer, a descubrir el deseo profundo que nos hace vivir. En resumen, la vida está en nuestras manos.

La cuestión del sufrimiento

Existimos en primer lugar porque somos, seres únicos y libres, creados para amar y ser amados. De ahí viene nuestra dignidad. Esto tiene repercusiones en la vida concreta. Si alguien sufre o está en necesidad, no hay que ver sus desgracias como consecuencia de un mal karma de una vida anterior que la persona debe soportar para finalmente liberarse de él.

Por ejemplo las víctimas de terremotos, de inundaciones o de otras calamidades: ¿han fallecido porque tenían un mal karma? El niño que muere bajo los escombros, ¿es víctima de una mala vida anterior?

Entiendo que a las personas que creen en la ley del karma, esta interpretación les puede permitir aceptar el sufrimiento, interpretarlo como una prueba que las purifica de vidas anteriores. Pero no es con declaraciones fatalistas como se aliviará el dolor de un pueblo que sufre. 

Mejor guardar un silencio respetuoso ante el misterio que nos supera que buscar un responsable al que hacérselo pagar, sea Dios, el Diablo o el karma.

Para los cristianos, la discreción del Dios de la vida ante el mal es el signo de que nos ve autónomos y responsables, de que desea que reaccionemos con más compasión aún.

Ante la fatalidad del karma y del determinismo, prefiero la misericordia y el perdón. La gran cuestión del sentido de la vida y de la muerte siempre se planteará a nuestra conciencia, así como la cuestión del misterio de Dios, ya sea en Oriente o en Occidente. Las respuestas divergen, las cuestiones permanecen, y son las que crean sentido.

Fragmento de un artículo publicado en el blog de Jacques Gauthier

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