Descifrando los códigos secretos de la rebelión de los cristianos

Un libro extremadamente peligroso, una palabra secreta, un jefe máximo con un nombre clave, una célula subversiva, y lo más peligroso…

En un artículo reciente, publicado en el periódico La Razón de México, el historiador Jorge Traslosheros ha hecho un recuento del programa de lo que él llama “la rebelión de los cristianos”.

Traslosheros, una voz católica eminente en el panorama de los medios de comunicación en México, señala que las líneas estratégicas de pensamiento y de acción en la batalla que libran los cristianos contra la persecución, la violencia y el desprecio están en la Biblia, y el plan de rebelión está en el Nuevo Testamento, particularmente en los Evangelios.

“Pueden encontrarse claves importantes de interpretación en San Mateo, capítulo 5. Es una sección que denominamos Sermón de la Montaña, cuyo autor es Jesús de Nazaret. No es un mensaje moralista, sino un plan de rebelión contra la reducción del ser humano a cosa”, apunta el intelectual católico mexicano.

La Biblia es, para Traslosheros, un libro “extremadamente peligroso” que ya ha inspirado grandes acontecimientos históricos, como la defensa de los indios americanos, la liberación de los esclavos, la independencia de la India, según lo dijo Ghandi, o la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

Más adelante señala, en clave irónica, que la palabra secreta para descifrar el plan de rebelión de los cristianos es la palabra caridad.

“No es una bella receta de buen comportamiento, sentimental y edulcorada, para sentirse bien. Caridad es una persona. Es nuestro Jefe Máximo del cual el Papa, obispos, religiosos y laicos somos alegres subordinados. Él es el Jefe y nosotros, en el mejor de los casos, siervos inútiles cuando nos abandonamos a nuestra suerte”.

Esta persona tiene un nombre clave: le llamamos “El Cristo”, alias Jesús de Nazaret, recuerda el historiador mexicano en su artículo de La Razón fechado el 8 de julio de 2017.

Una rebelión de hombres libres

Siguiendo en clave irónica, Traslosheros destaca que este “Jefe Máximo” de la rebelión cristiana funda su relación con nosotros en su amor incondicional de suerte que, el entrar en relación con él brota un cariño difícil de explicar, un amor profundo y transformador.

La experiencia es tan decisiva que ordena nuestras relaciones con nosotros mismos, con otras personas e incluso con la naturaleza. La relación, por lo que a nosotros respecta, nunca es perfecta, solemos equivocamos; pero él la sostiene y siempre nos perdona”, explica el articulista, también, de El Observador.

La relación con Jesús de Nazaret “supera nuestras limitaciones y nos reintegra a la rebelión. Esto vuelve locos a los detractores de Jesús quienes, desde hace siglos pretenden desmoralizarnos echándonos en cara nuestros equivocaciones e inconsistencias”.

Luego recalca: “No obstante, si él nos ha liberado de los errores, resulta difícil que otros nos mantengan a ellos encadenados. Es una rebelión de hombres y mujeres libres”.

En opinión de Traslosheros, el Jefe Máximo diseñó catorce líneas de acción estratégicas que no son un código de ética, mucho menos las únicas acciones posibles, sino que son, al mismo tiempo, el punto de partida, el puerto de cobijo, el cuartel de renovación y el faro en el camino.

“Son catorce obras capitales a partir de las cuales la caridad se despliega sin más límite que la imaginación, desarrollada dentro de circunstancias muy concretas y de cara a cada persona: cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar refugio al peregrino, vestir al desnudo, cuidar a los presos, enterrar a los difuntos; enseñar al que no sabe, dar buen consejo a quien lo necesite, corregir al que se equivoca, perdonar a quien nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, pedir a Dios por vivos y difuntos”.

Una familia subversiva

En la parte final de su razonamiento, Traslosheros destaca que las obras de caridad siguen la ley de la reversibilidad y de la elasticidad. Por un lado, se pueden aplicar y, por el otro, nos las pueden aplicar, lo que nutre la solidaridad. La elasticidad, apunta el historiador mexicano, abarca desde lo más íntimo y personal, hasta los grandes horizontes de la historia, con alcances civilizatorios.

Un ejemplo de reversibilidad se puede encontrar en un padre o madre de familia, quienes ejercerán y recibirán cotidianamente las catorce obras de caridad, de las más diversas e imaginativas formas. Además, si sus hijos son adolescentes, serán sometidos a las más duras y gozosas pruebas. Formarán una familia sólida y generosa, es decir, una célula subversiva ante la cultura del descarte.

Un ejemplo de elasticidad. Perdonar a quien nos ofende puede reconstruir una añeja amistad o crear una nueva de raíces profundas; o bien fundar la ONU después de la Segunda Guerra Mundial; o crear la Unión Europea cuyos padres belgas, alemanes, franceses e italianos confabularon con el papa Pío XII para lograrlo.

“Lo más peligroso de estas líneas de acción estratégicas es que son muy contagiosas. Su eficacia y bondad son fácilmente reconocibles por hombres y mujeres de buena voluntad”, termina diciendo Jorge Traslosheros, quien viene haciendo una serie de reflexiones sobre la persecución del cristianismo en el siglo XXI con bastante éxito de lectura entre los católicos mexicanos.

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