Apartamento de Bertone sigue dando escándalo en el Vaticano

Un tribunal del Vaticano abre un juicio por presunta corrupción contra dos ex dirigentes del hospital infantil Bambino Gesu

Un tribunal del Vaticano abrió este martes un juicio para estudiar las acusaciones a dos funcionarios por desviar fondos para la renovación del lujoso apartamento del cardenal Tarcisio Bertone, entonces secretario de Estado, quien asegura que ya ha desembolsado 300.000 euros de su cuenta para pagar los mismos gastos. Los imputados están acusados de beneficiar a un constructor “amigo”.

La Santa Sede autorizó a ocho periodistas acreditados de la Sala de Prensa para que asistieran a la primera audiencia preliminar. La próxima sesión se realizará en septiembre en coincidencia con el viaje del papa Francisco a Colombia.

El expresidente del hospital Giuseppe Profiti y el ex tesorero Massimo Spina acudieron ante el tribunal asistidos por sus abogados defensores. Ellos están acusados por desfalco de fondos del centro infantil, recursos que habrían sido empleados para reestructurar el apartamento privado del cardenal italiano.

El juicio no contó con la presencia de Bertone, indirecto beneficiario del acto de corrupción por demostrar, quien en aquel entonces era el Secretario de Estado del Vaticano bajo el papado de Benedicto XVI (2005-2013) y quien nombró a Profiti en 2008 presidente de la sede hospitalaria.

El cardenal podría ser convocado como testigo, según los abogados de los implicados, informaron los periodistas presentes. Por su parte, Bertone ha manifestado que se trata de un caso de “abuso de confianza” que le interpela y que él mismo ha regresado parte del dinero.

Los empleados de alto nivel del hospital son procesados por utilizar 422.000 euros, dinero que proviene de las arcas de la Fundación Niño Jesús, estructura que se ocupa de enfermedades raras y asiste a niños de varias condiciones, incluso migrantes.

La principal acusación contra Profiti y Spina es que los fondos de la fundación terminaron en manos de la empresa de Gianantonio Bandera. La infracción fue cometida en el territorio de la Ciudad del Vaticano, por ello se puede juzgar en el pequeño estado aunque la sede de la sociedad de Bandera se encuentra en Inglaterra.

El papa Francisco ha potenciado la justicia vaticana y el juicio ilustra por sí mismo el deseo de transparencia del Pontífice especialmente cuando se trata del dinero destinado a los más necesitados.

De hecho, la gestión de las finanzas y la economía del Vaticano es un tema que preocupa y ocupa al Papa en cada sesión periódica que tiene con los cardenales que lo asesoran (C9) en la reforma de la Curia Romana.

El problema principal – como sucede en otros Estados y Repúblicas – es el sobrecosto que enfrentan la instituciones gubernamentales cuando realizan trabajos de ordinaria administración, en este caso, despilfarros y pésima gestión en trabajos de reconstrucción.

Es una situación que el pontífice argentino, que salvó de la bancarrota la arquidiócesis de Buenos Aires en su época de la especulación, desea contrastar en el Vaticano.

“El camino que indica Jesús es el del servicio, aunque a menudo en la Iglesia se busca poder, dinero y vanidad”, fue el vibrante llamado del papa Francisco en la misa matutina en la Casa de Santa Marta del 17 de mayo de 2016. Y recordó que los cristianos deben vencer las “tentaciones mundanas”.

Este es el tercer juicio público que se realiza en el Vaticano tras el ejecutado en 2012 contra Paolo Gabriele, asistente personal del papa Benedicto XVI, por filtrar a la prensa documentos reservados del Sucesor de Pedro.

Igualmente y más reciente fue el juicio por el escándalo de “Vatileaks” contra el monseñor español Lucio Ángel Vallejo Balda y la relaciones públicas italiana Francesca Chaouqui, él condenado en 2016 y ella exonerada por infiltración de documentos sobre la COSEA, el organismo disuelto que tenía funciones económicas para iniciar la reforma.

El nuevo juicio servirá para que la justicia civil del Vaticano establezca si los dos funcionarios defraudaron dinero público y abusaron de su grado de poder. Detrás de la acusación se encuentran las obras de remodelación de la residencia del cardenal Bertone.

En varias ocasiones, la remodelación del apartamento fue justificada por la entonces dirección del Hospital Bambino Jesús como un gasto necesario para realizar relaciones públicas y llevar a la residencia a futuros donantes de fondos.

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