Adolescente alemana viajó a Irak para luchar con el ISIS… ¿por amor?

Linda Wenzel encontrada en Mosul y la alarma por las jóvenes occidentales que “enamoradas” combaten la “guerra santa”

Los soldados iraquíes hacen fotos del fortín del ISIS en Mosul conquistado tras nueve meses de duros combates. En un túnel-bunker, en la antigua ciudad musulmana de Nínive, la capital asiria citada también en la Biblia, una joven mujer blanca, de ojos claros tristes, de cabello cenizo maltratado, con una bufanda en el cuello, llama la atención, no habla árabe. Dice llamarse Meriem. En realidad es Linda Wenzel, alemana, nacida en Pulsnitz, región de Sajonia, confirmó la fiscalía de Dresde, Alemania, a medios locales.

“Voy a pasar el fin de semana en casa de amigos”, dijo Linda a mamá Katharina antes de desaparecer el 1 de julio de 2016. La quinceañera, hijastra del guardián de la escuela del pueblito de apenas 8.000 almas, da señales de vida en Oriente a más 7.900 kilómetros lejos de casa, el pasado 13 de julio. Ella probablemente se transformó en una aspirante kamikaze al servicio del ISIS.

Este no es un caso aislado, algunas familias en Italia y España también pasan por situaciones símiles. Existe un ejército de alrededor de 27.000 combatientes occidentales. Las autoridades calculan que 930 son las mujeres alemanas que se encuentran en las filas del ISIS. 40 menores de edad y varias de ellas podrían estar ya muertas sin que sus familias les puedan dar sepultura.

De familia protestante, Linda convertida al islam, se hace llamar Meriem. En Irak le espera un juicio que le podría costar la pena de muerte. El ejercito iraquí luchó contra el ISIS y liberó la ciudad casi demolida de Mosul. En una caleta encuentran y capturan a 20 mujeres combatientes, la mayoría extrajeras, esposas y viudas del califato.

Linda, a inicios de 2016 mostraba los primeros signos de su radicalización: escucha música sagrada árabe, abre un perfil en Facebook en árabe. Meses más tarde compra un ticket de avión para Turquía. De ahí, los investigadores teorizan que fue dada como esposa a un militante checheno del ISIS.

La embajada alemana es prudente en el momento de dar declaraciones que admitan que Linda sea una “combatiente” del ISIS debido a las repercusiones judiciales que podrían costarle la vida a la adolescente presa en Irak. Meriam al inicio es confundida por una ciudadana rusa. En la caleta encuentran cinturas explosivas y armas.

Los investigadores del servicio de inteligencia alemán siguen los rastros digitales del Linda desde hace varios meses. Ella, en primavera de 2016, deja su casa porque se enamora de un joven checheno y se radicaliza. Los servicios secretos la consideran un objetivo luego de las sospechas de que pueda cometer un atentado kamikaze en su patria. Finalmente ella desaparece, según informó la procuraduría de Dresde.

Linda, menor de edad, falsifica junto con sus cómplices los documentos de autorización de sus padres para poder salir del país en julio de 2016. Luego, se encuentra con el joven “romeo” de religión musulmana de origen checheno y viajan juntos a Al-Raqa, Siria, hasta llegar a Irak para empuñar la bandera de la “guerra santa”.

El epílogo de la historia: él muere, ella enviuda, espera otra misión, y la ciudad de Mosul, en manos del ISIS, cae y los soldados iraquíes llegan al búnker de las combatientes. Según la revista Der Spiegel, la muchacha se encuentra detenida en una cárcel cerca al aeropuerto de Bagdad.

En este caso, cabe reflexionar sobre las razones por las cuales jóvenes occidentales con una vida más o menos cómoda se dejan seducir por el ISIS, incluso hasta el martirio. Amigos y parientes de Linda se harán la misma pregunta silente. Y probablemente un padre de familia cualquiera también.

En Padua, Italia, igualmente se tuvo noticia de un caso parecido. Meriem Rehally, mujer combatiente de 19 años de origen marroquí pero crecida en Italia ha sido identificada. La policía religiosa del califato la lapidó hasta matarla en la zona adyacente a la mezquita de Al Nour de Al-Raqa, Siria. La acusaban de “adúltera”.

El periódico Il Giornale reconstruyó la historia de Meriem a través de los testimonios de otras mujeres que sobrevivieron al califato, especialmente de origen kurdo. Las autoridades con engaño le pidieron a Meriem confesar su “crimen”, acusada de haber estado con un joven local, para sucesivamente concederle la gracia. Sucesivamente, la asesinaron.

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