¿Por qué contarle a él sobre nuestros ciclos menstruales?

Los cambios expresan el cuidado y el amor que la mujer necesita

Las mujeres, a diferencia de los hombres, somos cíclicas. Y nuestros ciclos son parte de una obra maravillosa que nos conecta directamente a nuestra esencia femenina, nuestra sexualidad, a lo que somos.

No podemos tomar una actitud indiferente, pretender evitarlos y mucho menos hablar negativamente de los mismos. Lejos de ser aspectos denigrantes o que debilitan, los cambios expresan el cuidado y el amor que las mujeres necesitamos.

Por eso, no sólo es importante percibirlos para abrazarlos y conocerse una misma, sino también el ser capaces de poder transmitirlos al hombre que nos acompaña.

El hombre está llamado a ser un experto en el conocimiento de la mujer que tiene a su lado. Conocer toda su riqueza femenina es parte de su tarea para amarla.

Conocerse para comprenderse y ayudarse

Como sabemos, muchos de los cambios que la mujer experimenta son parte de procesos fisiológicos que están aparejados al desasosiego y el disconfort. ¡Esto es algo que el hombre tiene que conocer!

Cuando los dos toman conciencia de estos cambios, pueden comprenderse mejor y ayudarse. Es un alivio. Y así como la mujer tiene que aprender a comunicar su realidad, el hombre tiene que aprender a escucharla y apoyarla muy especialmente en esos momentos.

Derecho a la ternura

Wojtyla, en su libro “Amor y Responsabilidad”, dice que la mujer tiene un derecho particular a la ternura, especialmente cuando vive esos momentos tan importantes que son el embarazo, el parto y todo lo que con ellos se relaciona.

Comunicar al hombre que nos acompaña cómo nos sentimos es importante, acercarle experiencias que son exclusivas de las mujeres y desconocidas a los hombres. Esto mejora la calidad de vida y la relación misma y abre caminos de crecimiento compartido.

Poner de nuestra parte

Pero además de ser buenas comunicadoras, poner nuestra cuota de voluntad para hacer de cada experiencia lo mejor que podemos, es fundamental.

Dentro de lo que podemos hacer, algunos aspectos prácticos y comunes que pueden ayudar son: la actividad física periódica, mantener una alimentación saludable, evitar el alcohol y el tabaco y cuidar la salud emocional.

El ejercicio físico mejora la secreción de endorfinas que son hormonas relacionadas con el bienestar psicofísico y con el placer. Por lo tanto la actividad física es siempre buena más allá de los beneficios externos que pueda traer.

Como mujeres sabemos que somos diferentes a los hombres, pero allí reside precisamente la riqueza y el aporte de nuestra feminidad. Conocer nuestros ciclos, es parte de conocernos a nosotras mismas y también comunicarlo al hombre, quien está llamado a conocernos y amarnos.

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